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¿Qué son los bebés de diseño?

¿Qué son los bebés de diseño?

Los bebés de diseño son aquellos modificados genéticamente en su concepción usando diversas técnicas de reproducción (reprogenética) para conseguir el mejor material genético combinado posible. Frecuente en películas, libros y series de ciencia ficción como La isla, Gattaca, Un mundo feliz… es un escenario que ya no parece tan lejano. De hecho, ya es posible evitar que el bebé herede ciertos genes defectuosos mediante el Diagnóstico Genético Preimplantacional. ¿Acabaremos diseñando a nuestros bebés para que tengan el color de ojos, de pelo o la altura que deseemos? ¿Será posible? ¿Y ético?

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El término “bebés de diseño”, en general, tiene un matiz negativo y se usa por parte los detractores de las aplicaciones de la biotecnología en humanos. Y es que realmente es un tema complejo ya que plantea muchas preguntas y dudas éticas sobre los derechos del bebé, la distorsión de la naturaleza, actuar como dioses o las consecuencias que puede tener dejar que sean los padres los que “diseñen” a su hijo. ¿Y si todos queremos niños rubios? ¿Las personas morenas desaparecerán o serán de segunda categoría? Algo muy probable ya que una encuesta realizada en 2013 mostró que la mayoría de padres prefiere hijos piel blanca (95%), ojos azules (79%) o verdes (19%), y cabello rubio (89%).


En general, casi todo el mundo es capaz de aceptar una cierta modificación genética siempre que sea controlada y para evitar enfermedades graves en el bebé, algo ya aceptado en muchos países a través del Diagnóstico Genético Preimplantacional, que permite evitar ciertos genes que pueden dar lugar a enfermedades graves y mortales.

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Características de los bebés de alta demanda

Características de los bebés de alta demanda

El término de “bebé de alta demanda” lo acuñó el pediatra norteamericano William Sears refiriéndose a aquellos bebés intensos, hiperactivos, demandantes, que necesitan contacto físico (sobre todo de su madre) constante, absorbentes, hipersensibles… bebés más difíciles de criar para los que conviene tener unas pautas. ¿Tu bebé es uno de ellos?

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¿Modificarías el ADN de tu hijo para que naciera sano? La respuesta en la mayoría de los casos será “sí”. Pero ¿lo harías para que fuera más alto o tuviera los ojos claros? Ante esta pregunta, son muchos los que afirman enérgicamente que no. Pero las opiniones pueden cambiar.


Y aunque por el momento los bebés de diseño no son posibles, ya que no se pueden modificar ciertos genes ni influir en ellos, la aparición de nuevas tecnologías que permiten alterar “a la carta” el genoma de embriones humanos, espermatozoides y óvulos, ha hecho que muchas personas empiecen a cuestionarse qué puede pasar si esto se hace real.


Y es que la nueva técnica de edición de genes permite borrar, añadir o cambiar genes. Así, se podrían evitar enfermedades graves causadas por un solo gen, como la fibrosis quística, la distrofia muscular o algunos cánceres hereditarios antes de que el bebé nazca. Para ello habría que extraer los óvulos y espermatozoides de los padres, corregir el gen defectuoso, concebir los embriones e introducirlos en el útero materno mediante la reproducción asistida. No obstante, lo que aún no está controlado es la edición de varios genes de los que depende alguna característica física, como el color de ojos. Pero si se sigue avanzando, se podrían retocar los genes del embrión para modificar su resistencia física, su inteligencia o su altura. Algo no tan loable.


Por el momento, esta posibilidad no es segura ya que es difícil controlar con exactitud cuántas células se modifican, si se corrige realmente el gen alterado o las consecuencias que puede tener a largo plazo la alteración genética no solo para el bebé diseñado, sino para sus hijos o los hijos de sus hijos. Además, muchas características, como la belleza o la inteligencia, no están reguladas por un único gen, por lo que sería muy complicado alterarlas.


Y tampoco está muy clara la ética en relación a todo este asunto. Por el momento, todos los experimentos se están llevando a cabo para corregir enfermedades, especialmente en Estados Unidos, donde no existe una legislación que lo prohíba. Como los estudios de Juan Carlos Izpisúa, desde el Instituto Salk en Estados Unidos, para curar las enfermedades mitocondriales, una alternativa a la técnica que autorizó el Parlamento británico en la que se puede usar material genético de tres padres para concebir un embrión sano.


En España, por el momento, estas pruebas no se pueden realizar, son ilegales ya que entran en conflicto con la Ley de Investigación Biomédica, de 2007, que prohíbe "la creación de embriones humanos ad hoc cuyo fin exclusivo sea la experimentación".


Pero ¿y si se decidiera, en un futuro, usar estas técnicas para perfeccionar genéticamente la raza humana? ¿Tendría acceso toda la población a esta posibilidad o solo los más ricos? ¿Quién decidiría dónde está el límite? Esto podría dar lugar a un dilema moral que muchos denominan "el problema Hitler", o la exterminación de ciertos genes. ¿Llegaremos a enfrentarnos a este dilema? Es probable, así que debemos estar preparados.


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Los test de inteligencia no están diseñados para detectar niños con altas capacidades, que es un concepto más amplio. Si se sospecha que un niño tiene altas capacidades se recomienda acudir a un especialista que practique unas pruebas específicas ya que la detección precoz de esta condición permite que alcance al máximo su potencial.


Fecha de actualización: 13-04-2018

Redacción: Irene García

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