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¿Puede ayudar el ejercicio a los adolescentes a dormir más tiempo, y mejor?

¿Puede ayudar el ejercicio a los adolescentes a dormir más tiempo, y mejor?

Lo cierto es que sí, o eso es al menos lo que nos quiere decir el nuevo estudio realizado en la Universidad de Penn State en Pensilvania (EE. UU.) con el que han asegurado que hacer más ejercicio de lo normal durante un día podría afectar al sueño esa misma noche en los adolescentes. Pero ¿qué deben hacer exactamente?

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La adolescencia es el periodo de desarrollo biológico, psicológico, sexual y social inmediatamente posterior a la niñez y que comienza con la pubertad. Sin duda, el periodo vital entre la pubertad y la edad adulta en el que, además, el rango de duración varía según las diferentes fuentes y opiniones médicas, científicas y psicológicas, aunque generalmente se enmarca su inicio entre los once y los trece años. La adolescencia termina a los diecinueve o veintiún años aproximadamente. Además, la adolescencia es una época de cambios continuos, una etapa que, sin duda, marca el proceso de transformación del niño o la niña que la está comenzando a vivir, y un periodo de transición con una serie de características algo peculiares. Pero ¿por qué lo denominamos “adolescencia”? Porque se trata de un periodo en el que sus protagonistas son unos jóvenes que no llegan todavía a ser personas adultas, pero que ya han dejado de ser unos niños.

Los cambios son muchos y muy variados en esta etapa, pero hay determinados factores que podrían afectar más o menos en ella como, por ejemplo, el sueño. Algunos expertos aseguran que los malos hábitos del sueño tienen consecuencias negativas en el crecimiento y el desarrollo, en el rendimiento académico y también en las relaciones sociales. Todos los cambios que se van a producir, por tanto, durante la adolescencia van a afectar al patrón del sueño. Es por ello por lo que en esta etapa debería existir como objetivo principal sensibilizar a los adolescentes de la importancia que tiene dormir bien y lo suficiente. Unos buenos hábitos de sueño aseguran un correcto desarrollo físico y mental, y deben saberlo y ser conscientes de ello.

Pero ¿cómo podrían asegurarse los adolescentes un sueño favorecedor y un correcto descanso? Pues bien, en el estudio micro-longitudinal los investigadores de Penn State se dieron cuenta de que los adolescentes que hacían más actividad física se quedaron dormidos dieciocho minutos antes, dormían diez minutos más de sueño y tenían, además, una eficiencia de mantenimiento del sueño aproximadamente un 1% mayor esa noche. Asimismo, los investigadores encontraron también que ser más sedentarios durante el día se asociaba a una peor salud del sueño y que cuando los participantes del estudio estuvieron sin hacer prácticamente nada durante más minutos en el día, se quedaron dormidos y se despertaron más tarde, durmiendo por un tiempo mucho más corto en general.

En el estudio, investigadores como Lindsay Master (científica de datos en Penn State), aseguraban que la adolescencia es un periodo crítico para obtener un sueño adecuado porque este puede afectar al rendimiento cognitivo y del aula, al estrés y a las conductas alimentarias. Con ello afirman también que gracias a esa investigación se deduce que padres, madres y educadores deberían alentar a los adolescentes a pasar más tiempo haciendo ejercicio durante el día porque esto puede ayudar, sin duda, a su salud del sueño por la noche.

Orfeu Buxton, por su parte, profesor de salud del comportamiento biológico en Penn State, asegura que “cuánto más ejercicio se hace, el sueño en la noche comienza antes, se expande su duración y este es más eficiente”. Mientras que, si pasa más tiempo el adolescente sentado o sin hacer actividad física, la duración y calidad del sueño disminuyen. Además, otras investigaciones anteriores también han ido encontrando que las personas que generalmente son más activas físicamente tienden a dormir durante más tiempo y tener mejor calidad del sueño.

 

¿Cuánto duermen los adolescentes?

Tras muchos estudios, se ha afirmado que los adolescentes necesitan dormir entre ocho y diez horas de sueño cada noche, pero se ha estimado en los últimos años que al menos un 73% no llega a dormir nunca ni tan siquiera esas ocho. Los investigadores de Penn State utilizaron para completar el estudio de manera totalmente eficaz a 417 participantes de 15 años que llevaron acelerómetros en sus muñecas y caderas para medir el sueño y también la actividad física durante una semana. Este fue, probablemente, el punto fuerte del estudio ya que en muchas ocasiones al preguntar directamente a los participantes por su propia rutina diaria nos puede llevar a un comportamiento sesgado. Gracias al dispositivo de cadera pudieron medir la actividad diaria de estos durante todo el día, y gracias al dispositivo de la muñeca a qué hora se dormían y se despertaban, pero también la eficacia con la que lo hacían, es decir, la frecuencia con la que estos estaban durmiendo.

Fue gracias a ello por lo que descubrieron dichos investigadores que existen vínculos entre cómo la actividad física afecta al sueño esa noche a la vez que encontraron también conexiones entre el sueño y la actividad al día siguiente. Por tanto, los participantes que dormían más tiempo y se despertaban más tarde, realizaban actividades físicas y conductas sedentarias menos vigorosas. Algo que podrían estar relacionado, según L. Master con la falta de tiempo y las oportunidades al día siguiente. Aseguraba también que, “a pesar de no poder saberlo con certeza, si se duerme uno más tarde en el día, después no se cuenta con tanto tiempo para dedicarlo al ejercicio o incluso puede hacer que se lleve un estilo de vida mucho más sedentario.

En el futuro, los investigadores continuarán haciendo un seguimiento con los participantes del estudio para ver cómo la salud y los comportamientos de riesgo para la salud continúan interactuando, y cómo la salud del sueño influye también en la prosperidad en la adultez. Buxton, por su parte, aseguraba que “mejorar la salud es algo que puede y debe ocurrir con el tiempo por lo que convertirse en el mejor yo, significa ser cómo nuestro mejor yo más a menudo”. Él mismo cree en la capacidad de alentar a los adolescentes a participar en más actividad física y en mejores hábitos de salud del sueño mejorando su salud con el tiempo, al igual que han podido demostrar que los efectos beneficiosos del ejercicio y el sueño van de la mano, y que los comportamientos de riesgo para la salud como el sedentarismo afectan al sueño esa misma noche.

También es importante, no obstante, que los adolescentes, tal y como aseguran desde la Asociación Española de Pediatría (AEP) adopten una serie de recomendaciones para favorecer así un sueño mucho más favorecedor como, por ejemplo:

- Evitar tomar bebidas estimulantes

- Evitar el ejercicio físico, pero en las horas previas a irse a la cama

- Dormir una siesta corta (30-45 minutos) y a primera hora de la tarde

- Evitar el consumo de cualquier tipo de droga, ya sea alcohol, tabaco u otras sustancias nocivas para su salud

- Y, evitar, por último, todas aquellas actividades que le pueden mantener alerta como el móvil, los videojuegos o las tabletas y ordenadores al menos una hora antes de ir a dormir.


Fuentes:

Exercise may help teens sleep longer, more efficiently https://www.sciencedaily.com/releases/2019/05/190522081513.html

AEP EnFamilia “Sueño en los adolescentes” https://enfamilia.aeped.es/vida-sana/sueno-en-adolescentes

Fecha de actualización: 07-04-2021

Redacción: Ana Ruiz

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