¿Cómo han cambiado los nombres de bebé en España?

¿Cómo han cambiado los nombres de bebé en España?
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Mientras el nombre de María para las niñas permanece imperturbable a lo largo de las décadas, el de Jose ha pasado de liderar las estadísticas de nombres de niño durante década a estar en el puesto 38 en 2015. ¿Cómo ha cambiado la forma en la que nombramos a los bebés?

Como cada año, el INE (Instituto Nacional de Estadística) se encarga de hacer un recuento y publicar la lista de todos los nombres de bebés registrados en un año. Y si algo se demuestra con los años es que la variedad es cada vez mayor. Si en la década de los 30 los tres primeros nombres más populares suponían alrededor del 21% del total, para 2015 no llegaban al 7%.

 

Es decir, los nombres están cada vez más repartidos, ante la mayor variedad con la que contamos hoy en día, con herramientas como buscadores de nombres de todos los tipos (desde Mapuche hasta Galés)y una sociedad cada vez más abierta y plural en cuanto a los nombres.

 

Hugo y Lucía, los más populares en 2015

 

Así, mientras durante todas las 60 primeras décadas del siglo XX Jose, Antonio y Manuel reinaron la lista de nombres más populares en España, para 1970 la situación empezó a cambiar. David se coló en el top3 y desterró del podio a Manuel. Para 1980 ya no quedaban ninguno de los nombres tradicionales en el top3, que pasó a ser ocupado por David, Javier o Daniel. ¿Y ahora? El último registro de 2015 determina que el nombre de niño más popular es Hugo, seguido de Daniel y de Pablo.

 

Respecto a las niñas, el siglo XX empezó con María, Carmen y Josefa como los tres principales nombres de niña. Pero en los años 80 y 90, solo permaneció María, que se ha mantenido persistentemente como uno de los principales nombres de niña en España. Se añadieron Laura y Cristina, luego en los 2000 Laura y Paula y, en 2015, el podio lo ocupaban Lucía, María y Martina.

 

La inspiración también cambia

 

Con los años, como es normal, también la inspiración para los nombres de bebés cambia. Por ejemplo, los padres del siglo XX se inspiraban sobre todo en nombres bíblicos o de la tradición judeocristiana (Jose, Juan, Pedro, Santiago, Gregorio… o María, Juana, Rosario, Purificación, Montserrat…). En cambio, en los últimos años se ha mostrado cada vez una mayor presencia de nombres inspirados en la ficción: películas, series, novelas, o en otras culturas.

 

Nombres como Amelie (como el personaje de la película homónima), Noa (del hebreo No’ah), Arya (por el personaje de Juego de Tronos) o Rubí (inspirada en la telenovela del mismo nombre); o Izan (castellanizado del inglés Ethan) o Eric (de origen nórdico).

 

Además, en los últimos años ha vuelto una tendencia revival o romántica, recuperando nombres tradicionales castellanos como Jimena, Manuela, Cayetana, Mateo, Yago o Pelayo. 


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