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Cómo hablar de higiene a los adolescentes

Cómo hablar de higiene a los adolescentes

La adolescencia es un periodo del desarrollo biológico, psicológico, sexual y social que comienza inmediatamente después de la niñez. Se considera, además, el periodo vital entre pubertad y edad adulta. Una época de cambios que marca el final de la infancia y el inicio de la edad adulta.

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Algunos expertos conciben la idea de que existen tres fases o etapas en la adolescencia dependiendo de la edad de cada individuo. Por un lado, la adolescencia temprana, que oscila entre los 12 y 13 años, por otro lado, la adolescencia media, entre los 14 y los 16 y, por último, la adolescencia tardía entre los 17 y los 21.

 

¿Qué dice la OMS?

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la adolescencia se define como el periodo de crecimiento y desarrollo humano que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta entre los 10 y 19 años. Sin embargo, algunos padres comienzan ya a definir a sus hijos como preadolescentes cuando observan en ellos algún comportamiento negativo, independientemente de la edad que tengan por lo que sin querer se comienza uno a preparar ya para una etapa que sin duda será un periodo de guerra cuando llegue su momento.

 

Una época de cambios, pero ¿cuáles?

 

La adolescencia es, como ya veíamos, esa etapa de la vida y ese proceso de transformación que trae consigo el descubrimiento de la propia identidad, tanto psicológica como sexual y también la propia autonomía. Algunos de los cambios biológicos que se producen son el ensanchamiento de los hombros y el enronquecimiento de la voz en los chicos, y la acumulación de grasa en muslos y caderas y la aparición de acné en las chicas. Además, cuando comienza la adolescencia, el vello púbico de las axilas y también del pubis comienza a crecer en el caso de ambos sexos, los genitales comienzan a desarrollarse y a crecer y la piel de éstos se va oscureciendo.

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¿Cómo hablar de arte a los niños?

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El arte es cualquier actividad o producto realizado con una finalidad estética y comunicativa mediante la cual se expresan ideas, emociones y una visión concreta del mundo mediante diversas técnicas y materiales. El arte forma parte de la humanidad desde los comienzos de la misma y nos diferencia de otras especies animales, por lo que debemos potenciar el arte en los niños desde pequeños y enseñarles a amarlo y entenderlo de una manera didáctica y divertida.

 

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Los cambios hormonales

 

Ya a partir de la pubertad los cambios hormonales hacen que a los niños y niñas les empiecen a oler algo mal las axilas. Este suele comenzar en torno a los ocho años en las niñas y los nueve años en niños, aunque dependerá, sin duda, del desarrollo de cada niño que sea más tarde o más temprano. El mal olor se debe principalmente a que en nuestro organismo tenemos dos tipos de glándulas sudoríparas que están relacionadas con la secreción de sudor. Por un lado, tenemos las glándulas ecrinas, distribuidas por todo el organismo y encargadas de la secreción de sudor compuesto básicamente por agua y sales que funcionan continuamente para ayudarnos a regular nuestra temperatura corporal y mantener el equilibrio de electrolitos en el cuerpo y las glándulas apocrinas, que se encuentran solo en algunas áreas del cuerpo, como las axilas y la ingle. Estas glándulas segregan dentro del folículo del pelo un tipo de fluido más grasiento, pero inodoro, que se segrega solo en ciertas ocasiones (momentos de estrés, mucho calor, ejercicio intenso, etc.). Un sudor que no huele ni mal ni bien.

 

El problema es que las bacterias que tenemos en las axilas se alimentan de algunos de los compuestos presentes en el sudor y al descomponerlo es cuando causan este mal olor. Por lo tanto, el mal olor depende de la genética, de la alimentación y de las bacterias que entren en contacto con el sudor. A los niños más pequeños, por ejemplo, no les huelen mal las axilas. Sí pueden olerles mal los pies si estos no están bien transpirados, pero las axilas no, al menos hasta que estos llegan a la pubertad que es alrededor de los ocho o nueve años aproximadamente ya que en ese momento las glándulas apocrinas comienzan a producir sudor, por lo que las bacterias empiezan a descomponerlo y pueden empezar a aparecer los malos olores. Será el momento perfecto para comprar un desodorante con pH neutro, hipoalergénico y mejor en gel o en barra. El desodorante no evita la sudoración, pero sí inhibe el crecimiento de la bacteria causante del olor. Ten en cuenta, además, que los antitranspirantes a esta edad no están en absoluto recomendados.

 

¿A qué se debe este mal olor? ¿Qué podemos hacer?

 

El mal olor en las axilas también puede deberse a varias causas: a una dieta poco equilibrada que incluya gran cantidad de alimentos compuestos o procesados que estimulan las glándulas del sudor, a un desequilibrio hormonal, como la pubertad precoz. Este tipo de pubertad es la que se da a los ocho años en las niñas y a los nueve en los niños. Si esto sucede es necesario realizar estudios hormonales para ver qué está pasando, aunque generalmente suele tratarse de una alteración del desarrollo causada por la maduración aislada de la glándula suprarrenal, lo cual no suele causar complicaciones ni problemas a largo plazo y, de hecho, es algo bastante habitual.

 

¿Cómo hablar con nuestros hijos de buenos hábitos de higiene?

 

Enseñar a los niños desde que estos son bien pequeños es sin duda la tarea principal y más importante, pero si ya son unos adolescentes y todavía no saben demasiado sobre higiene lo mejor será hablar con ellos. ¿Cómo lo haremos? Pues bien, este no ha de ser en principio un tema muy complicado de sacar a relucir porque suele surgir durante los años de preadolescencia y adolescencia en que se desarrolla el cuerpo de los adolescentes y preadolescentes.

 

No obstante, para los padres en muchas ocasiones podría tratarse de un tema bastante más controvertido. Por eso lo ideal es comenzar con el menor una conversación en la que, por ejemplo, se le pueda decir algún cumplido respecto a su higiene, aunque luego de manera cuidados se vayan a utilizar algunas expresiones del tipo “me he dado cuenta de que hoy no te has duchado” o “noto que hoy no tienes muy buen aliento. ¿Te lavaste los dientes anoche?”. Se trata de identificar el problema o cualquier otro aspecto que se le deba recalcar al niño para que tenga una mejor higiene personal.

 

Eso sí, hay que dejar claro que esto no bastará. La conversación no puede terminar ahí pues es importante hablar sobre los pasos que se han de seguir para mantener una adecuada higiene. Si por ejemplo el menor no se ha duchado por falta de tiempo deberás intentar ver con él qué es lo que ocurre para que no haya tenido tiempo suficiente y buscar una solución para que sí le dé tiempo la próxima vez de manera que sus rutinas de higiene puedan mejorar. Ten en cuenta, no obstante, que si no ha sido por falta de tiempo deberás prestar especial atención pues es completamente necesario que te fijes y evalúes la respuesta que te ha dado sobre el por qué su higiene no es la adecuada.

 

Los niños desde que son pequeños siempre se van a fijar en el adulto, en sus progenitores, sois su espejo, su modelo a seguir. ¿Por qué no les mostráis cómo hacerlo adecuadamente? ¿Por qué no les ofrecéis los productos de higiene que realmente necesitan para cumplir con las rutinas de higiene adecuadas? Es importante escuchar atentamente al preadolescente, quizás hay un motivo más grave detrás de todo esto para que el niño no quiera ducharse. En esos casos incluso se puede llegar a necesitar ayuda profesional. Hay que escuchar con atención al niño, preocuparse, pero con cuidado y utilizar siempre palabras comprensivas. Jamás se le deberá criticar u ofender sino simplemente ayudar. Vuestro hijo siempre va a valorar vuestra ayuda que es fundamental además para mejorar, en este caso en concreto, su higiene personal, pero necesita que le prestéis atención, quizás haya una razón de peso que debáis saber. Además, son necesarias también algunas pautas más generales para transmitir al niño desde pequeño y recalcarlas las veces que haga falta durante su preadolescencia y adolescencia como son:

 

-ducharse. En la pubertad y la adolescencia bañarse es esencial. Se recomienda utilizar un jabón neutro y hacer especial énfasis en axilas, genitales, cara, manos y pies.

-cepillarse los dientes. Un mal aliento es muy desagradable por lo que habrá que recordar siempre que son una buena carta de presentación y que no hay nada mejor que tener unos dientes limpios, blancos y sanos.

-lavarse el pelo. Es cierto que no hará falta lavarse el pelo todos los días, pero lo que sí es fundamental es utilizar un champú para limpiar el cabello y mantenerlo sano siempre que uno se lave la cabeza.

-usar desodorante. Las glándulas sudoríparas de las que hablábamos antes se activan durante esta etapa debido a los cambios hormonales por lo que utilizar desodorante en la adolescencia es fundamental para alejar todas las bacterias que en realidad lo único que hacen es producir ese mal olor.

-afeitarse y depilarse. El vello en la cara de los niños más tarde o más temprano va a salir. Es importante cuando llegue el momento indicarle cómo se puede afeitar si quiere realmente hacerlo. En el caso de las niñas, por ejemplo, será con el tema de la depilación de las piernas. Recuerda que puede surgir de los propios adolescentes al ver, por ejemplo, que otros niños de su clase ya se afeitan o que otras niñas ya se han empezado a depilar las piernas, pero si no se da el caso lo ideal es que sean los adultos quienes lo hagan sobre todo si hay un problema considerable de higiene, pues serán ellos quienes mejor puedan aconsejarles.

-cambiarse de ropa diariamente. Finalmente, es importante dejarles claro que no hay nada mejor que empezar el día con una ducha y ropa limpia. De esta forma se evitarán los malos olores y además les ayudarás a que se sientan lo suficientemente frescos y a gusto consigo mismos.

 

¿Conocen ya vuestros hijos las normas de higiene?


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