12 de junio, Día Mundial contra el Trabajo Infantil

12 de junio, Día Mundial contra el Trabajo Infantil
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El 12 de junio se conmemora el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. Fue en el año 2002 cuando la Organización Internacional del Trabajo (OIT) lo instituyó, pues en todo el mundo alrededor de 218 millones de niños son privados de su libertad y de vivir su etapa de niñez de manera natural para comenzar a trabajar a una edad demasiado temprana.

Dicha organización conmemora este día, por tanto, para concentrar la atención en la magnitud global del trabajo infantil y en las medidas para erradicarlo; y, por ello, cada 12 de junio este Día Mundial del Trabajo Infantil une todos los esfuerzos, tanto de los gobiernos como de las organizaciones de trabajadores, pero también de empleadores (el que provee de remuneración o pago), de los representantes de la sociedad civil, de los medios de comunicación, y también de las escuelas y gobiernos locales en la campaña contra el trabajo infantil.


Uno de los objetivos fijados por la OIT, cuando se fundaba en el año 1919 dicha organización, era asegurar su prohibición y eliminación; es por lo que cada año millones de personas en el mundo conmemoran este día. Una fecha que debería estar presente en cada uno de nosotros, quienes además deberíamos ser conscientes de que día tras día el número de niños sometido a trabajos forzosos e incluso peligrosos es infinito, pero que el número de niños explotado a expensas tanto de su salud como de su educación y, sobre todo, a expensas de su libertad, bienestar general y también desarrollo, también lo es. En definitiva, el trabajo infantil pone en riesgo a los menores de edad y viola tanto el derecho internacional como las legislaciones nacionales, privándoles de la educación, o incluso mucho peor, exigiéndoles asumir una doble carga: trabajo y escuela.

Belén Fernández Sánchez. Asociación Española contra el Cáncer

Belén Fernández Sánchez. Asociación Española contra el Cáncer

Hace dos años que funciona el proyecto “Vencer Jugando” de la Asociación Española contra el Cáncer (aecc). ¿Su objetivo? Ayudar a los niños diagnosticados de cáncer y a los adultos de su entorno a asumir la enfermedad y seguir manteniendo la ilusión, haciéndoles la vida más fácil durante todo el tratamiento. Para ello, se llevan a cabo diferentes actividades y se edita una serie de materiales dirigidos tanto a los niños y jóvenes con cáncer como a sus padres y familiares y a los profesionales sanitarios y del ámbito educativo. Belén, nos cuenta cómo se está desarrollando este duro, pero a la vez, gratificante trabajo.


Por norma general, el trabajo infantil se concentra en primer lugar en la agricultura (71%), que incluye la pesca, la silvicultura, la ganadería y la acuicultura, y comprende tanto la agricultura de subsistencia como la comercial. Alrededor de un 17% de los niños en situación de trabajo infantil trabaja en el sector de servicios; y el 12% lo hace en el sector industrial, en particular la minería.


En todo el mundo, son 218 millones de niños de entre 5 y 17 años los que están ocupados en la producción económica. Entre ellos, 152 millones son víctimas del trabajo infantil; casi la mitad, 73 millones aproximadamente, están en situación de trabajo infantil peligroso. Ya en términos absolutos, casi la mitad del trabajo infantil, es decir, 72 millones, se concentra en África; 62 millones en Asia y el Pacífico; 10,7 millones en las Américas; 1,1 millones en los Estados Árabes; y 5,5 millones en Europa y Asia Central. Además, según los últimos datos recogidos, también se ha deducido que 1 de cada 5 niños de África están en situación de trabajo infantil, mientras que, en otras regiones, como es el caso de los Estados Árabes, se trata de 1 de cada 35 niños; en Europa y Asia Central 1 de cada 25; en las Américas 1 de cada 19; y en Asia y el Pacífico 1 de cada 14.


Unas cifras abrumadoras que aumentan cada día también por todos aquellos conflictos y catástrofes que se originan, pues son más de 1.500 millones de personas en el mundo que viven en países afectados por conflictos, violencia e inestabilidad. Además, cada año, alrededor de 200 millones son los afectados por catástrofes naturales, y de ellos un tercio son niños. De hecho, esos 168 millones de niños víctimas del trabajo infantil viven en esas zonas en las que se deben abordar los numerosos conflictos y desastres naturales.


Unas zonas en las que las primeras víctimas son ellos, los niños, pues lo primero que se destruye son las escuelas y los servicios básicos. Zonas en las que los conflictos y las guerras hacen que las condiciones humanas sean insoportables e intolerables por completo, pues afrontan las desgracias de su país convirtiéndose directamente en adultos y abandonando su educación, que además es fundamental a esas edades. La educación, es decir, la formación destinada a desarrollar la capacidad intelectual, moral y afectiva de las personas de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenecen, así como de la transmisión de conocimientos a una persona para que esta adquiera una determinada formación, es a lo único a lo que deberían estar obligados a esta edad y no al trabajo.


Lo que sucede, por tanto, en estas situaciones tan extremas tiene un efecto devastador en la vida de todas esas personas, pues estas resultan mutiladas o heridas, se ven obligadas a abandonar sus hogares, se destruyen sus medios de subsistencia, se violan sus derechos humanos y se mueren. En estos casos, lo más triste de todo es que las primeras víctimas, como decíamos, son los niños, sometidos a trabajos forzosos, y los menores desplazados o refugiados que son particularmente vulnerables a la trata. El tráfico de niños y niñas, el tráfico de menores o la trata infantil es una realidad que se define como la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de un niño menor de 18 años con fines de explotación.


Tal y como lo define Unicef, además, la trata de niños y niñas afecta a los menores del mundo entero, tanto en los países industrializados como a los que están en proceso de desarrollo. Los niños y niñas víctimas de la trata son objeto de prostitución, matrimonio forzado o adopción ilegal; también son mano de obra barata o no remunerada, sirven como criados en las casas, se los recluta para incorporarlos a grupos armados o se sirven de ellos para jugar en equipos deportivos. La trata expone a los niños y niñas a la violencia, el abuso sexual y la infección por VIH, y vulnera su derecho a la protección, a crecer en un entorno familiar y a realizar unos estudios.


Además, según los últimos datos y cifras recogidas por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia o Unicef, “la naturaleza invisible y clandestina de la trata y la falta de una sólida recopilación de datos hacen que sea difícil saber el número de víctimas infantiles a nivel mundial”. Sin embargo, según las últimas estimaciones disponibles, cerca de 1,2 millones de niños son objeto de trata todos los años.


En Asia oriental y el Pacífico, por ejemplo, la mayor parte de la trata está dirigida a la prostitución infantil, aunque se recluta también a algunos niños y niñas para trabajos agrícolas e industriales. En Asia meridional, la trata está vinculada a menudo con la servidumbre por deudas, y en Europa, la dirección de la trata es sobre todo de este a oeste, lo que refleja la demanda de mano de obra barata y prostitución infantil.


Pero lo que sí debe estar claro es que nada en absoluto, ni el trabajo infantil ni la trata infantil y ni, por supuesto, todo aquello que pueda vulnerar o dañar la seguridad de los niños debería permitirse nunca.  


Fuentes:

https://www.ilo.org/global/topics/child-labour/lang--es/index.htm#a2

https://www.unicef.org/spanish/protection/files/La_trata.pdf

Redacción: Ana Ruiz

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