Cuentos de Navidad para niños

Cuentos de Navidad para niños
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La Navidad es una época mágica para los niños llena de ilusión, magia y cuentos maravillosos para compartir con ellos. Si buscas cuentos de Navidad para inculcar el espíritu navideño a tu hijo, aquí tienes unas cuantas ideas.

1- El primer regalo de la Navidad


Sara es una niña de 5 años, alegre y risueña, le encanta jugar y preparar fiestas. Tiene muchos amigos en el cole y siempre ayuda a sus compañeros a preparar su fiesta de cumpleaños.  Ahora está de vacaciones porque es Navidad, como no ve a sus amigos está algo aburrida y no sabe a qué jugar.


Esta Navidad va a ser especial porque es la primera Navidad en la que son uno más en la familia. La mamá de Sara había tenido un bebé seis meses antes, un niño precioso al que han llamado Juan.


2- El milagro de la Navidad


Habían dado las vacaciones de Navidad. En la función del colegio todos los padres aplaudían a sus hijos con alegría y entusiasmo. Alba se había vestido de pastorcilla y estaba muy contenta. A sus tres años, era la primera vez que actuaba delante de tanta gente y eso le ponía algo nerviosa, sin embargo, todo su texto lo recitó muy bien y sin equivocarse. Aunque no viera a sus amiguitos por unos días, Alba estaba feliz, era la época del año que más le gustaba.

Botiquín de viaje para niños

Botiquín de viaje para niños

Más vale prevenir que curar. Por eso, si nos vamos de viaje con nuestros niños, es aconsejable llevar un botiquín en el que incluir aquello que pueda resultarnos necesario. Y es que probablemente tu hijo no pare quieto ni un segundo, por lo que un pequeño incidente puede convertirse en algo muy molesto e incluso de cierta gravedad.


3- La historia de Papá Noel


Era invierno y la aldea estaba llena de nieve. Casi todas las casas tenían la chimenea encendida. Las personas que vivían en la aldea no eran demasiado ricas, por lo que los niños no tenían ni juegos ni regalos con los que jugar ni divertirse.


Un hombre mayor, con una gran barba blanca y barrigudo, que andaba paseando por la aldea, se encontró con un montón de niños tristes y descontentos porque no tenían juguetes con los que divertirse. Cuando ese señor regresó a su humilde hogar le dijo a su mujer:


- ¡Estoy muy triste por todos los niños de nuestra aldea!

- ¿Por qué? -preguntó su mujer.

- Porque no tienen ningún juguete con el que jugar, ni juegos con los que divertirse.

- ¡Tenemos que hacer algo! -exclamó su mujer.


4- Las hormigas bondadosas en Navidad


Había una vez una Cigarra muy despreocupada y sin sentido de la responsabilidad que solía vivir del trabajo de los demás. Cigarrita siempre estaba o comiendo o durmiendo. Es lo único que sabía hacer.


Un día, Cigarrita, posada sobre un pétalo de una flor, observó a Hormiguita, que pasaba junto a ella cargada de alimentos hasta el cogote. Se dirigía al almacén del hormiguero:


- Pero Hormiguita... ¿por qué trabajas tanto con el buen día que hace hoy? ¿No sería mejor que cantases y te divirtieses un poco? -le dijo Cigarrita.


5- La carta a los Reyes Magos


En la hora del recreo se reunieron Pedro y Javier para comentar lo que habían pedido a los Reyes Magos.


Pedro había sido muy bueno ese año, porque se había portado muy bien en casa, había hecho caso a los mayores, había hecho todos los deberes, había recogidos todos los juguetes y además se había comido todo lo que le ponían en el plato. Él le dijo a Javier que escribió una carta al Rey Baltasar pidiendo cuentos de regalo para leer en sus ratos libres y antes de dormir.


Javier le dijo a Pedro que se había portado mal, pero que estaba muy arrepentido. Que había aprendido la lección de que hay que hacer caso a los mayores. Y como no se había portado bien no escribió ninguna carta porque ya sabía que le iba tocar carbón.


6- El conejito y la Navidad


Era principios de otoño cuando nació una camada de conejitos de la conejita Mamá Pipa. Fueron un total de siete conejitos, y entre ellos había uno muy especial con dos manchas oscuras alrededor de los ojos y una línea castaña en el costado. Era el conejito Iaguín. A media que el conejito crecía se volvía más y más curioso, y se pasaba el día oliendo todo lo que había a su alrededor.


Con la llegada del invierno los campos se cubrieron de nieve y el conejito Iaguín decidió que era hora de explorar la finca del señor Pepe, aunque su madre se lo tenía prohibido porque decía que era un sitio muy peligroso. A la entrada de la finca se encontró una valla de madera y la saltó por encima. Al mirar a través de la ventana de la casa se percató que estaba toda decorada con unos adornos rojos y dorados, alrededor de la habitación había luces de colores que se encendían y se apagaban y en el patio había un árbol lleno de cintas brillantes y otros objetos coloridos. El conejito estaba muy intrigado con todo aquello porque nunca había visto nada parecido.


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