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Nombres portugueses para bebés

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Portugal es el país que, junto con España, forma la Península Ibérica. Unido a este país muchas veces, comparten el origen de su idioma ya que ambos proceden del latín, por lo que muchos nombres portugueses son muy similares a nombres españoles.

Portugal está situado en el suroeste de Europa, en la península ibérica. Limita al este y al norte con España, y al sur y oeste con el océano Atlántico. Comprende también los archipiélagos autónomos de las Azores y Madeira situados en el hemisferio norte del océano Atlántico.


El nombre de Portugal probablemente provenga del antiguo nombre de Oporto, del latín “Portus-Galliae” —puerto de Galia.


Breve historia de Portugal


La prehistoria de Portugal está unida a la de la península ibérica. Hacia el año 10 000 a. C. los íberos comenzaron a poblar el interior de las tierras de la península a la que darían nombre. Entre el 4000 a. C. y el 2000 a. C., Portugal y Galicia vieron como se desarrollaba una cultura megalítica original, caracterizada por su arquitectura funeraria (crómlech y dolmen). Aún se pueden encontrar monumentos de entonces, sobre todo en el Alentejo.


En la Edad del Bronce hubo unos primeros contactos marítimos con las islas británicas, mientras que el sur de la península empezaba las relaciones comerciales con griegos y fenicios. Esto hizo que se establecieran en la península los primeros puestos comerciales de estos pueblos y de los cartagineses.


En el año 1000 a.C., los fenicios fundan Lisboa, aunque la leyenda dice que fue el héroe griego Ulises quien le dio nombre.


Durante la Edad del Hierro llegaron los celtas, que ocuparon todo el territorio que hoy es Portugal. Vivían en castros elevados y con sus técnicas de agricultura y ganadería mejoraron las condiciones de vida.


Los cartagineses llegaron a la península ibérica el s. III a. C., ocuparon el sur de Portugal y, aliados con los lusitanos de origen celta, formaron la primera resistencia a la invasión romana. No obstante, tras las guerras púnicas los cartagineses fueron derrotados y los romanos incorporaron la región a su imperio como Lusitania.


Tras la caída del imperio romano en el siglo V d. C. Lusitania fue invadida por pueblos como los suevos, los vándalos, los alanos, los burios y los visigodos hasta que, finalmente, fue conquistada por los árabes.


En 868, durante la Reconquista, se formó el condado Portucalense, que fue incorporado al Reino de Galicia en 1071.


Durante años los condes que gobernaban las tierra de Galicia y Portucale intentaron lograr mayor autonomía. Para acabar con estos problemas, el rey Alfonso VI de León entregó el gobierno del condado de Galicia al conde Raimundo de Borgoña. Este se vio incapaz de derrotar a los árabes, por lo que Alfonso VI decidió dar en 1096 al primo de este, el conde Enrique de Borgoña, el gobierno de las tierras más al sur, fundándose así el condado Portucalense.


Tras su muerte y la llegada al poder de su hijo Alfonso Enríquez, Portugal consiguió la independencia en 1143. Posteriormente, conquistó localidades importantes como Santarém, Lisboa, Palmela y Évora. Una vez acabada la Reconquista portuguesa en 1249, el reino de Castilla puso varias veces en duda su independencia, por lo que hubo constantes conflictos entre Castilla y Portugal.


Tras el fin de la guerra con Castilla a finales del siglo XIV, comienza la Era de los Descubrimientos bajo el auspicio del infante Enrique el Navegante y el rey Juan II. En poco tiempo los portugueses descubrieron rutas y tierras en Norteamérica, Sudamérica y Oriente, en su mayoría durante el reinado de Manuel I, el Aventurero. Las riquezas encontradas  en Brasil hicieron que los portugueses se centraran en el Nuevo Mundo.


El país tuvo su “siglo de oro” durante esta época. Sin embargo, en la batalla de Alcazarquivir contra Marruecos, en 1578, murieron el joven rey Sebastián y parte de la nobleza portuguesa. Tras la muerte tan solo dos años después de subir al trono del rey Enrique, surgió una crisis sucesoria en el país que se resolvió con la unión de Portugal y España bajo el reinado de Felipe II.


La unión con España acabó el 1 de diciembre de 1640. La nobleza nacional coronó a Juan IV como rey de Portugal. Se inició así la Guerra de Restauración portuguesa, que acabó con la firma del tratado de Lisboa por la que el rey español Carlos II reconocía la independencia de Portugal.


Durante el siglo XVIII se impulsó el desarrollo económico del país.


En 1807 fue invadida por las tropas francesas de Napoléon. La corte de la familia real se refugió en Brasil y la capital se trasladó a Río de Janeiro hasta 1821. Ese año, Juan VI, regresó a Lisboa para jurar la primera constitución portuguesa. Al año siguiente, su hijo Pedro fue proclamado emperador de Brasil y declaró su independencia con respecto a la metrópolis.


Durante el resto del siglo XIX Portugal vivió períodos de enorme perturbación política y social, incluida una guerra civil, revueltas, pronunciamientos,… Los problemas con Inglaterra a finales de siglo y las dificultades económicas culminaron con los asesinatos de Carlos I y el príncipe heredero Luis Felipe el 1 de febrero de 1908. La monarquía fue abolida el 5 de octubre de 1910, implantándose en su lugar la república.


Tras varios años de inestabilidad, el ejército tomó el poder en 1926. Dos años más tarde, el régimen militar nombró ministro de Finanzas a António de Oliveira Salazar, quien en 1932 se convirtió en presidente del consejo de ministros.


Salazar restauró las finanzas e instituyó el Estado Nuevo, régimen autoritario de corporativismo de Estado con un partido único y sindicatos estatales. Pero en 1945, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial los aliados le obligaron a convertir el régimen en democrático. Gobernó hasta 1968.


Los problemas con las colonias dieron lugar a la Revolución de los Claveles de 1974. Los enfrentamientos que siguieron a esta Revolución casi provocan una nueva dictadura, esta vez comunista, pero finalmente António Ramalho Eanes fue nombrado presidente, el primero elegido por sufragio universal, y se aprobó una constitución democrática.


Idioma y nombres portugueses


El portugués es una lengua romance flexiva, procedente del galaicoportugués.
 

Nombre

Sexo

Significado

Joao

Niño

Variante portuguesa del hebreo Juan y significa "Dios está lleno de gracia".

Helder

Niño

“Claro o puro”.

Andre

Niño

"Masculino; valiente".

Ronaldo

Niño

“Asesor del gobernante”.

Duarte

Niño

“El que vela por la tierra”.

Renata

Niña

“Renacido”.

Filipa

Niña

“Amiga de los caballos”.

Andiara

Niña

"Mujer de poder".

Meçia

Niña

"La indulgente, la benigna".

Zeita

Niña

“Rosa”.

 

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