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La florecilla y la ardilla: la historia de una gran amistad

Enviado por jesusina20

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La florecilla y la ardilla: la historia de una gran amistad

Había una vez, en un bosque muy lejano soleado y bonito, un par de amigos muy singulares. En uno de los rinconcitos del bosque, bajo un gran alcornoque siempre podías encontrar a la ardilla “Flipy” y a su amiga la flor “Margarita”.

Se pasaban horas y horas hablando, charlando de las cosas que les ocurrían, haciendo los deberes del cole, y sobre todo, disfrutando cada segundo de su amistad.

Durante muchos meses el sol brilló, hacía una temperatura muy agradable para poder jugar por el bosque y disfrutar de las horas de vacaciones del verano.

Poco a poco, el tiempo fue cambiando, vinieron oscuros nubarrones que dejaron sus gotas de lluvia por doquier, anegándolo todo.

El viento gélido irrumpió en el bosque silvando y moviendo todo lo que tocaba. Flipy empezó a notar que su amiga Margarita cada día que pasaba estaba más mustia y pocha. No tenía alegría y sus pétalos empezaron a caerse.

Flipy preocupada volvió a su madriguera, esperando que el día siguiente fuera mejor para su amiga Margarita. Al día siguiente, Flipy comprobó asombrada como ya no quedaba ni rastro de Margarita, solo un pequeño tallo emergía del suelo. Todo estaba cubierto por la nieve, no había rastro de su amiga, y empezó a sentirse muy sola.

Le preguntó a su mamá que qué había pasado con Margarita. No podía creer que su mejor amiga le hubiera abandonado sin tan siquiera despedirse, y comenzó a llorar.

Su mamá le dio un vaso de leche calentito, y le explicó que Margarita en el invierno tenía que desaparecer, quedando sus raíces en el suelo, porque ese era su ciclo de la vida. Pero que con la llegada de la primavera y los primeros rayos de sol que fundieran la nieve que ahora lo cubría todo, con un manto blanco, su amiga Margarita volvería a irrumpir en su vida.

Pasaron los días, las semanas y los meses. Flipy iba al cole, hacía sus tareas y vivió un invierno triste, pero a la vez ilusionada por la llegada de la primavera.

Nunca deseó tanto que hubiera un cambio de estación hasta ese momento. Y no era por el frío que hacía, ni por la oscuridad de los días. Era porque deseaba volver a ver a su amiga más que nada en el mundo.

Llegó Marzo, una mañana en la que sus amigos los jilgueros comenzaron a silbar alegremente, Flipy se levantó de un salto .Vio como el manto de nieve que lo cubría todo hasta donde le alcanzaba la vista había desaparecido, y comprobó con mucha alegría que el sol había salido de entre las nubes, y el ambiente era cálido y agradable.

Corrió rápidamente hacia el lugar donde vivía Margarita, bajo el gran Alcornoque, y cuál fue su sorpresa cuando vio a Margarita en la lejanía. Se estaba despertando de su larga siesta y desperezándose para volver a poner en funcionamiento todas las partes de su cuerpo.

Flipy abrazó a su amiga, y ésta se alegró al verle tanto o más que Flipy. La ardilla emocionada le dijo que creía que la había perdido, que había hecho algo que le había molestado y por eso se había ido.

Margarita, sonriente, le dijo a su querida amiga que no le dio tiempo a despedirse de ella, porque la nieve vino sin avisar, pero que sabía que la esperaría para compartir nuevos momentos de diversión y alegría, porque los buenos amigos se esperan siempre, pase lo que pase.

Desde entonces Flipy y Margarita fueron los mejores amigos del bosque, se entendían y comprendían a la perfección y lo que era más importante, tenían una valiosa amistad.

Y colorín colorado, este bonito cuento se ha acabado…

FIN

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