• Buscar

El señor trébol

Enviado por lau

El señor trébol

Érase una vez, la historia de una niña que vivió en una hermosa aldea en la que el sol siempre lucía

. A Cosette -así la llamaban sus más allegados- le encantaba corretear y jugar entre todas las flores y árboles que había en la aldea de Ema, la cual se encontraba muy cerquita de su casa

Como cada mañana, acompañada de su dulce abuelita, visitaba, como acostumbraba a hacer desde muy pequeña, este lugar en el que se podía respirar constantemente el perfume de cada una de las flores.

A pesar de que la aldea tuviera su propio nombre, Cosette siempre acostumbraba a llamarla “Primavera” pues, fuera cual fuera la estación del año, siempre había infinidad de flores con colores especiales que la hacían soñar.

Adoraba todo este paraíso de fantasía y no llegaba a entender cómo podían existir plantas en las que el colorido de las flores no estuviera presente. Su abuelita le intentaba explicar que la belleza de las plantas no sólo estaba en encontrar multitud de colores y perfumes en ellas, y que por el contrario, también existían muchas otras que guardaban un encanto especial.

A pesar de los consejos de la sabia ancianita, Cosette detestaba aquellas plantas, llegando incluso a ignorarlas a su paso por la aldea.

Quién le iba a decir que una mañana, en pleno mes de mayo, cuando más hermoso era el paisaje, encontraría algo que le asombraría muchísimo: un curioso ramillete de tréboles en el que uno de ellos presentaba cinco en lugar de tres pétalos. Aunque el color verde fuera el único que tenía esta planta, la ausencia de colores no impidió a Cosette que se fijara en ella.
Este ramillete cobró vida en el momento en que la niña, con enormes ojos, fijaba su mirada en él, al mismo tiempo que pensaba en cómo podían existir florecillas de trébol con cinco pétalos.

-"¿Te sorprende, Cosette? "– preguntó el ramillete - 

-"¿Te sorprende ver cómo, a pesar de no tener multitud de colores como las margaritas, amapolas y rosales que me rodean, puedo llegar a ser hermosa y hacer que te fijes en mí?"

Cosette parpadeó varias veces pensando que lo que estaba viviendo en ese momento era un sueño.

-."¿Cómo iba a estar hablándole una planta?"- pensó ella.

Decidió dirigirse a ella del mismo modo que lo había hecho con Cosette:

-"¿Señor Trébol?..." - murmuró Cosette.

Ciertamente, aquel ramillete de trébol no sólo le habló, sino que también le enseñó el mensaje que cada uno de sus brillantes pétalos tenía:

Cosette, te explicaré el sentido de mis palabras,- dijo el trébol:

Ternura
Respeto
Emoción
Bondad
Obsequio
Lucha

En aquel mismo instante Cosette se quedó sorprendida y confusa, ya que no llegó a entender exactamente cuál era su mensaje.

Al observar que seguía pensativa, la misma florecilla de trébol decidió explicarle el sentido de aquellas palabras de una manera sencilla:

Ten siempre Ternura por todo aquello que te rodea aunque no tenga una belleza especial.
Respeta todo aquello que encuentres en la vida.
Emociónate de alegría por todo aquello que te haga feliz cada día.
Tienes que ser Bondadosa con todo aquello que la vida te ofrece.
Obsequia cada día al mundo con una de tus mejores sonrisas.
Lucha por lo que quieres.

En aquel momento, Cosette se emocionó con cada frase que le dijo el señor trébol, pero lo más curioso para ella fue darse cuenta de que las letras por las que empezaba cada palabra tenían, al mismo tiempo, un precioso mensaje: trébol.

Desde aquel día, Cosette se dio cuenta de algo muy importante, y es que, como le dijo su abuelita, hay que querer y valorar las cosas tal y como son.

Tan importante fue el mensaje del señor trébol que, desde aquel mismo día, Cosette comprendió que el único color que éste tenía era hermoso.

Toda esta historia hizo que aquella niña decidiera llamar a su aldea “Verde trébol” para así recordar durante mucho tiempo la lección que aquel ramillete le dio siendo niña.

 

FIN

 

Publicidad
×