Jupiter y la tortuga

Enviado por conjesus2

A las bodas de Júpiter estaban todos los animales  convidados; unos y otros llegaban a la fiesta nupcial apresurados.

No faltaba a tan grande concurrencia ni un reptil ni la más lejana oruga, cuando llega muy tarde y con paciencia, a poso perezoso la tortuga.

Su tardanza reprende el dios airado, y ella le respondió sencillamente:

- Si es mi casita mi retiro amado, ¿Cómo podré dejarla prontamente?

Por tal disculpa, Júpiter tonante, olvidando el indulto de su fiesta, la ley del caracol de ochó al instante, que es andar con la casa siempre a cuestas.

Gentes ha y que hacen alarde de que aman su retiro con exceso

pero a su obligación acuden tarde, y viven como el ratón dentro del queso.

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