Todo sobre la Gripe A

Todo sobre la Gripe A
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Con la cercanía del otoño, medio mundo se prepara para hacer frente a una probable y rápida propagación de la nueva gripe, mientras observa cómo el virus H1N1 ha desplazado a la gripe común durante el invierno que vive el hemisferio sur; un escenario que podría trasladarse a los países europeos. Aunque las autoridades sanitarias internacionales y nacionales envían mensajes de calma a la población, nunca está de más conocer lo que quizá llegue en los próximos meses

¿Tengo Gripe A?

La gripe A (H1N1) de 2009 es una pandemia causada por una variante del Influenzavirus A de origen porcino (subtipo H1N1). El origen de la infección es una variante de la cepa H1N1, con material genético proveniente de una cepa aviaria, dos cepas porcinas y una humana que sufrió una mutación y dio un salto entre especies de los cerdos a los humanos. El 11 de junio de 2009 la Organización Mundial de la Salud (OMS) la clasificó como de nivel de alerta seis; es decir, pandemia actualmente en curso que involucra la aparición de brotes comunitarios.

Sus síntomas son parecidos a los de la gripe estacional: fiebre de más de 38 ºC que aparece de repente, tos, congestión y secreción nasal, estornudos, dolores musculares y de garganta, escalofríos, fatiga y malestar general. En muchas personas también han aparecido vómitos y diarrea. A veces se producen infecciones bacterianas al mismo tiempo que se desarrolla la enfermedad o después de que ésta haya pasado, lo que puede dar lugar a neumonías, infecciones de oído o sinusitis.

Si la gripe A se vuelve más agresiva es necesaria una atención médica inmediata. Algunos síntomas nos alertarán de ello: dificultad para respirar, dolor o presión en el pecho o abdomen, mareo repentino, confusión, vómitos constantes, labios de coloración morada o azulosa, signos de deshidratación, convulsiones y somnolencia.

Desde que el virus H1N1 penetra en el organismo hasta que aparecen los primeros síntomas de la enfermedad pueden transcurrir entre uno y cinco días. En el caso de la gripe común el período de incubación es de veinticuatro a cuarenta y ocho horas.


Tratamiento

Ante el primer síntoma, el Ministerio de Sanidad recomienda contactar por teléfono con los servicios sanitarios de cada comunidad autónoma o acudir al médico de cabecera. A través de diferentes preguntas evalúan al paciente y su nivel de riesgo. Algunas regiones han habilitado teléfonos dedicados sólo a la gripe A. Únicamente los casos graves deben ir al hospital para evitar colapsar las urgencias y el contagio entre pacientes.

El tratamiento contra la gripe A está dirigido a reducir los síntomas y la infección. Se utilizan dos principios activos: oseltamivir y zanamivir, que se deben administrar en las primeras 48 horas. Existen otros medicamentos que sirven para aliviar el malestar general: analgésicos y antitérmicos. Hay médicos que también prescriben descongestionantes nasales y antitusivos contra la tos. No todos los enfermos de gripe A necesitan antivirales. Por el contrario, la mayoría no precisa estos fármacos; será el médico será quién decida en qué casos se administran.

Los procesos gripales pueden ir acompañados de infecciones bacterianas. Por lo tanto, algunas personas necesitarán tomar además antibióticos.


Aparte de los fármacos, hay que beber mucho líquido para evitar la deshidratación (zumos con vitamina C, bebidas energéticas, agua, caldos) y hacer reposo. Lo habitual es que la gripe evolucione favorablemente en dos o cuatro días a partir de los primeros síntomas, aunque se puede continuar con tos durante una semana y con la sensación de cansancio durante varias semanas más.

Además de extremar las medidas higiénicas, la persona que contraiga el virus H1N1 debe aislarse en su hogar durante una semana y no recibir visitas. Por tanto, no irá a trabajar ni a clase. Si se ve obligado a salir, por ejemplo para ir al médico, debe utilizar mascarilla quirúrgica, al igual que cuando comparta las zonas comunes de la casa. Tendrá que estar en una habitación separada y cerrada. Y si es posible, usar un baño aparte, que será desinfectado todos los días.

Hay que mantener desinfectadas las superficies de muebles, baños, cocinas... y ventilar diariamente las zonas comunes. La ropa de cama, toallas y utensilios de comida del enfermo no es preciso que se laven por separado, pero nadie debe usarlos si no se lavan primero con el detergente o lavavajillas habitual. Quien se ocupe de la colada, debe evitar ponerla encima de su cuerpo para no contaminarse.

Los que viven con un enfermo deben preguntar al médico si es necesario seguir algún tipo de tratamiento. Asimismo, se debe utilizar mascarilla cuando esté cerca y cuando salga de casa. Una vez usada hay que tirarla a la basura y lavarse las manos. Cuando se lleve a un bebé enfermo en los brazos, la barbilla del niño tiene que mirar hacia el hombro para evitar que tosa directamente a la cara.
 

Medidas de prevención

- Evitar el contacto directo con las personas enfermas o que tengan fiebre y tos.

- Lavarse las manos con agua tibia y jabón entre 10 y 20 segundos de manera frecuente.

- Lavarse también entre los dedos, y por último el pulso o la muñeca.

- Se puede usar alcohol en gel o líquido para desinfectar.

- Tratar de no tocarse la boca, nariz y/u ojos.

- Dormir bien, comer alimentos nutritivos, tomar abundantes líquidos y mantenerse físicamente  activo.

- Ventilar las casas un buen rato cada día.

- Taparse la boca y la nariz al estornudar o toser con un pañuelo desechable (o en el ángulo del codo).

- Usar mascarillas, recordando que tienen un determinado tiempo de uso.
 

¿Cómo será la campaña de vacunación?

Los organismos internacionales todavía no han perfilado cuáles serán los colectivos de riesgo que deberán ser vacunados de la gripe A. No obstante, los expertos apuntan ya los grupos más vulnerables: niños menores de cinco años, mujeres embarazadas y adultos con enfermedades crónicas (respiratorias, cardiovasculares, inmunodepresión, diabetes...).

Se considera que la enfermedad puede resultar más agresiva en mayores de 60 años, ya que aunque no son los que más se infectan, sí son los pacientes con más peligro de presentar complicaciones al contraer el virus.

España ha adquirido 37 millones de vacunas para cubrir al 40% de la población, teniendo en cuenta que se deben administrar dos dosis por persona. Aún está por ultimar el calendario (puede ser que se adelante), pero todo parece indicar que será como otros años: durante el otoño.

En cuanto a los grupos de riesgo que serán vacunados en España, la Ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, ha declarado que se vacunarán “en primer lugar, los trabajadores sanitarios y de otros servicios esenciales básicos. En segundo lugar, las mujeres embarazadas, en tercer lugar los niños y muy probablemente hasta los 14 años, y por último todas las personas afectadas con patologías crónicas severas, como por ejemplo enfermedades cardiovasculares, respiratorias, o pacientes inmudeprimidos".

Por el momento, no serán vacunados los mayores de 65 años -se cree que son inmunes al virus porque ya pasaron por una gripe similar durante el siglo pasado- ni los que tienen más de 14. Y eso a pesar de que se han dado varios casos de contagiados con estas edades, fundamentalmente entre los niños asistentes a campamentos de verano y estudiantes en el extranjero, y a que la edad media de afectados está fijada en los 19 años. También es muy probable que se vacune a los profesores de centros escolares. Los citados grupos de riesgo suman unos 11,5 millones de personas, por lo que queda aún por decidir quiénes recibirán los siete millones de vacunas restantes.
 

¿Qué pasa con la vuelta al cole?

En cuanto a la posibilidad de atrasar la vuelta al colegio, por el momento la ministra ha asegurado que siguiendo las recomendaciones de las autoridades sanitarias internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), "hoy por hoy" no se va a proceder en España a retrasar el inicio del curso escolar ni a cerrar colegios en el caso de que se produzcan contagios.

En todo caso, la ministra ha admitido que el curso escolar podría empezar antes de que estén disponibles las vacunas y ha reconocido que de momento el único protocolo definido es el que se usa ahora en campamentos de verano y que no hay previstas nuevas medidas de control, pero sí campañas de información y de vigilancia en los colegios.


¿Y si estoy embarazada?

La muerte de Dalilah, la joven marroquí de 20 años que murió estando embarazada de 28 semanas (a la que se le provocó el parto para salvar al bebé aunque posteriormente éste falleció por una negligencia médica), hizo saltar todas las alarmas entre las gestantes. Posteriormente, otra mujer enferma de gripe A y embarazada de 6 semanas perdió al bebé que esperaba, lo que hizo aumentar la preocupación entre el colectivo.

En el Reino Unido, varias asociaciones han lanzado mensajes alarmistas: han pedido a las mujeres que no se queden embarazadas y a las que están encinta, que no viajen. El Gobierno anglosajón ya ha asegurado que la medida es exagerada, pero el debate está servido en el Reino Unido. En nuestro país, en cambio, las embarazadas se lo toman con más calma.

Aunque es cierto que se trata de un grupo de riesgo porque tienen las defensas más bajas, siguiendo las medidas de prevención y estando alertas ante cualquier indicio de la enfermedad, no tiene por qué pasar nada grave.

Sin embargo, aunque cuando se trata de la gripe común o de un resfriado bien atendido no se ha comprobado que afecte al bebé, en el caso de la gripe A aún no está determinado que no traspase la barrera placentaria. De hecho, recientemente se ha conocido en Tailandia el primer caso de un recién nacido con gripe A, enfermedad que contrajo mientras se encontraba en el útero de su madre. Caso que se está estudiando para ver cómo se infectó y cómo evoluciona.

Por otra parte, los medicamentos que se están utilizando para tratar a las personas infectadas con la gripe están clasificados en la categoría C durante el embarazo. La categoría C indica que no se han realizado suficientes estudios para determinar que son inofensivos en las mujeres embarazadas. Según el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos, aunque dos de ellos han causado daños administrados en dosis muy altas a animales, no se conocen efectos adversos en las mujeres que tuvieron que tomar oseltamivir o zanamivir durante el embarazo o en sus bebés.

En cualquier caso, será el médico quién determinará si los beneficios de utilizar estos medicamentos son más grandes que los posibles riesgos.
 

Fuente: Ministerio de Sanidad.

Redacción: Irene García

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