De los más de 1.600 alumbramientos que asisten los profesionales sanitarios del Hospital Nuestra Señora del Prado, aproximadamente un 5% suelen presentar un problema para el parto en estado avanzado: que el feto llegue de nalgas durante la semana 37 a contados días de dar la mamá a luz. Lo más común para dar la vuelta al feto es la cesárea, pero esta intervención quirúrgica podría tener los días contados si se extiende una práctica natural y manual que realiza el propio médico.
- La versión externa es una técnica que ya se empleaba a principios del siglo XX con intención de convertir aquellos fetos que se encontraban en situación de nalgas, podálica, convertirlo en cefálica porque en aquellos tiempos la cesárea implicaba grandes riesgos, era una intervención compleja.
Con ella la Medicina vuelve a su origen, hacia métodos más naturales y menos agresivos con los tejidos del cuerpo, porque en la rotación y la traslación del feto se realiza como alternativa a la cesárea. Los ginecólogos del centro hospitalario talaverano lo realizan desde hace relativamente poco tiempo, apenas unos meses, pero con muy buenos resultados. Cinco mamás han podido dar a luz sin cesárea mediante la disposición del feto con la versión externa cefálica de las diez veces que se ha intentado. Una práctica monitorizada y controlada en todo momento.
- Es una técnica simple, con muy poco riesgo, se hace en un entorno hospitalario, con seguridad, con la posibilidad de extraer el feto en caso de que haya alguna complicación… Y que consigue que algunos fetos que estaban en podálica en el embarazo y que la mujer estaba “condenada” de alguna forma a que se le hiciese una cesárea selectiva en muchos hospitales, de esta forma, al convertirlo en cefálica pueden tener un parto por vía vaginal.
Sin embargo esta práctica no podrá realizarse en todos los casos en los que el feto venga de nalgas durante la semana 37.
- La intervención mediante versión externa cefálica no se podrá llevar a cabo en cuatro casos concretos. Por un lado, si el feto es muy grande, si el embarazo es múltiple, si el líquido amniótico es insuficiente o se ha llevado a cabo previamente la rotura de la bolsa.
Una vez la madre da su consentimiento por escrito de que desea someterse a la versión externa cefálica, comienzan las pruebas para conocer la localización exacta del feto.
- Se hace una ecografía para confirmar que el feto sigue en podálica. Una vez confirmado esto, se hace una monitorización donde se comprueba que la frecuencia cardiaca es correcta. Lo que hacemos luego es, con movimientos suaves, tratamos de llevar la cabeza de la parte superior del abdomen a la pelvis que está en la parte inferior a base de ir trasladando el feto, favoreciendo incluso con sus movimientos el niño se va moviendo. Primero lo colocamos atravesado, y una vez que ya está atravesado, lo que hacemos es tratar de introducir la cabeza en la zona por la que tiene que salir. Cuando se consigue, se coloca una especie de toallas para comprimir y mantenerla estática (una hora aproximadamente). Posteriormente se comprueba que le feto está correcto y la mujer se va a su casa.
El final feliz para Verónica llegará pronto. Dentro de pocos días sale de cuentas. El feto que lleva en su interior y que mostraba de nalgas ya está encajado en su pelvis, de cabeza. Ella ha sido una de las cinco parturientas que ha evitado la cesárea mediante esta tradicional técnica natural: la versión externa cefálica.