Maniobras para la prevención y el manejo de las hemorragias de origen obstétrico. Extracción manual de placenta. Se recomienda utilizar esta maniobra cuando, pese a realizar el manejo activo del alumbramiento, la placenta no se desprende y, por el contrario, se presenta un sangrado abundante con la placenta retenida.
Si se presenta retención de placenta y la mujer está sin sangrado y usted se encuentra en un primer nivel de atención o de baja complejidad, no debe intentar la extracción, pues puede tratarse de un acretismo placentario.
Solo se debe intentar la extracción manual en aquellos sitios que cuenten con servicios de hemoterapia y cirugía.
Antes de realizar la maniobra, recuerde siempre: lávese las manos con un jabón antiséptico y enjuáguelas con agua corriente; séquelas con un secador o un paño estéril. Explicar a la mujer la maniobra que va a realizar, en lo posible, proveer su porte emocional, escuchar sus inquietudes y responderlas adecuadamente. Utilice siempre el equipo de protección.
Prepare el material y equipo necesarios.
La mujer debe estar en posición de ditotomía y tener colocada una sonda vesical, si no se ha colocado previamente, este es el momento para hacerlo.
Suministrar anestesia de acuerdo a los recursos disponibles. Si el servicio no cuenta con anestesiólogo, se puede utilizar meperidina de 0,5 a 1 miligramos por kilogramo o diazepan de 0,05 a 0,1 miligramos por kilogramo.
Administrar una dosis de antibiótico profiláctico: cefalotina un gramo intravenoso.
Para realizarla correctamente usted debe: utilizar guantes estériles en ambas manos. Lo ideal, es que los guantes cubran hasta el codo.
Limpiar la vulva y el periné con una solución antiséptica.
Alar suavemente e cordón hasta que quede paralelo con el piso. Siguiendo la dirección del cordón, colocar la mano en la vagina y luego en la cavidad uterina hasta que localice la placenta. Para mayor seguridad, mantener el pulgar y los dedos juntos formando un cono, tratando de evitar hacer daño.
Una vez se localice la placenta, soltar el cordón, y colocar esta mano sobre el abdomen, para sujetar el fondo uterino y realizar una contra-tracción para evitar una versión uterina. Con la mano localizada en el útero, ubicar el borde de la placenta; una vez lo encuentre, mantener los dedos juntos, y utilizando el borde de la mano como metro suave, hacia delante y atrás, establecer gradualmente un espacio entre la placenta y la pared uterina. Prosiga lentamente alrededor de todo el lecho placentario hasta separarla completamente.
Empuje la placenta hacia la palma de su mano y retire lentamente la mano del útero arrastrando con ella la placenta. Con la otra mano, continúe realizando contra-tracción del fondo uterino, empujándolo en sentido opuesto al de la mano que se está retirando.
No suspenda los úterotónicos mientras esté realizando el alumbramiento manual. Y después de terminar el procedimiento, mantenga una infusión de oxitocina de 40 a 60 miliunidades por minuto, por lo menos durante 6 horas.
Verifique que el útero quede bien contraído. De no ser así, puede realizar masaje uterino bimanual.
Si persiste el sangrado, recuerde la nemotecnia de las 4 “T”: Descarte desgarros del canal vaginal y continúe con el manejo para la atonía hasta que controle la situación o defina la remisión de la paciente. Si la hemorragia no cede, continúe con las maniobras para disminuir el sangrado mientras traslada la paciente a cirugía u otro servicio: compresión externa de la aorta o masaje uterino bimanual.
Después de realizar el procedimiento recuerde: quitarse los guantes volteándolos sobre sí; depositarlos en el contenedor adecuado; usar una solución antiséptica para limpiarse las manos o lavarse con agua y jabón y secarlas con un paño estéril o aire seco; monitorear el sangrado vaginal, controlar los signos vitales y verificar que el útero esté firmemente contraído cada 15 minutos por dos horas o cada 30 minutos por dos horas.