Demasiada ingesta de proteinas, grasas y azúcares para las que se llegan a quemar. La comida basura gana espacio mientras disminuye la actividad física.
Se consumen muy pocas legumbres, muy poco azúcar, muy pocas verduras... y dentro de esa dieta Mediterránea también está el ejercicio físico y no lo practicamos.
Las dos horas de ejercicio físico en los colegios resulta insuficiente ya que los niños con una actividad física de 5 horas a la semana de intesidad moderada, mejoran su presión arterial, el peso, el índice de masa corporal y reducen la resistencia a la insulina.
¡Hay que promover la actividad física con proyección de futuro!
Las videoconsolas son auténticos aliados del sedentarismo en la infancia y esta tendencia se consolida con la edad. Los parques cada vez están más vacíos, en los recreos desciende la energía de los juegos y los niños tienden a relacionarse menos.
También ellos agradecen la actividad y tinen sus preferencias: "me gusta mucho el ballet porque es lo más bonito y me gusta mucho bailar".
El panorama se asemeja al del resto de la Unión Europea donde la obesidad y el sobrepeso aumnetan cada año en más de cuarenta mil personas.