Los menús se mandan habitualmente a la Comunidad y son rechazados si no tienen un equilibrio exacto en lo que son proteínas, vitaminas, verduras, frutas…
A todos los niños hay que exigirles un certificado médico perfectamente detallado de los productos que puedan comer y de los que tienen intolerancia y se les da exactamente lo que puedan comer.
Cuando se entrega el menú, mensualmente, los niños llevan detrás unas recomendaciones en las que les estamos diciendo qué deben cenar por la noche cuando han comido aquí carne, pescado, lentejas, judías… para completar su dieta alimenticia.