El sofisticado sistema de mensajería que llevan a cabo nuestras hormonas no es un bien preciable. Su acción puede ser saboteada por un gran número de sustancias ajenas que se filtran en la corriente sanguínea. Viajan junto a las hormonas y alcanzan las mismas dianas.
Son moléculas similares en estructura a nuestras hormonas pero son componentes sintéticos como plaguicidas, detergetes, champú, o incluso, humo proveniente de los tubos de escape.
"Muchos de estos compuestos químicos se comportan de forma similar a las hormonas humanas, son capaces de imitar sus acciones y esto, constituye un problema en determinadas circunstancias porque puede llevar a alteraciones en la fertilidad masculina, cáncer, malformaciones genitales y otros efectos".
Las pruebas, que relacionan más de cincuenta sustancias con estas irregularidades, han llegado de observaciones de animales salvajes, experimentos de laboratorio y de casos inhumanos como el de determinados medicamentos.
Uno de los detectados fue el de un fármaco administrado en los años 50-60 para prevenir abortos y partos prematuros. Contenía un estrógeno sintético que resultó ser la causa de malformaciones y tumores en los tejidos reproductores de muchas de las hijas de las mujeres tratadas. Los daños se produjeron durante el desarrollo fetal pero solo fueron evidentes al llegar la edad adulta.
Transportado por la sangre, el fármaco había cruzado la barrera de la placenta para alcanzar la sangre del feto. Como se ha podido ver más adelante, otros mismos compuestos químicos actúan de la misma forma, lo que transmite la toxina de una generación a otra.
Una mínima cantidad de falsa hormona basta para desestabilizar la información de células y tejidos. Las sustancias extrañas crean una verdadera competencia con las hormonas autóctonas e impiden su transporte o formación, bloquean su unión a los respectivos receptores e interrupen así procesos de desarrollo o regulación de ciclos temporales.
En un sistema como el hormonal hay también intrusos, información falsa y catástrofes como suceden en las redes de información que circulan entre nosotros.