Buenos días, me llamo Rosa, soy del servicio de Odontología y Ortodoncia y os voy a hablar de los dientes de leche y de sus historias.
Como veréis es un estilo diferente al que habéis oído hasta ahora pero espero que os interese.
¿Cuándo hay que limpiar los dientes?
Pues hay que empezar a limpiar los dientes cuando son bebés ya que tanto la leche materna como la leche de biberón contienen azúcares que pueden quedar adheridos a las encías. Hay que limpiarlos con una gasita mojada después de cada toma. También hay en las farmacias unos dedales o manoplas especiales.
La dentición temporal también puede llamarse decidua o de leche. Aparece en la tercera semana de vida intrauterina y hay recién nacidos que salen con unos dientecitos llamados neonatales que hay que extraer si tienen movilidad.
Las características de los dientes son que son mucho más blancos porque tienen menos dentina, que es lo que produce el color amarillo, son más pequeños y están separados porque mantienen el espacio de los dientes definitivos y la raíz es el doble de larga que la corona que se ve en boca.
Los dientes aparecen entre los 6 y 9 meses. Los incisivos inferiores van saliendo alternativamente, y entre los 14 y 24 meses ha de haber 20 dientes en boca. Eso dependerá de cada niño porque los dientes de leche tienen un ciclo vital y al que le salgan más pronto se le caerán más pronto.
Los factores de riesgo de esta dentición son primero la caries, la caries primera de la infancia o caries del biberón. Esta se produce por la destrucción del diente y son por unos malos hábitos higiénicos y unos malos hábitos dietéticos. Los higiénicos es porque muchos papás creen que como son dientes que se van a caer no hace falta limpiarlos. Los dietéticos, las causas más comunes son: el dormir con el biberón, dar el chupete con azúcar y miel, comer por la noche o poner en el biberón bebidas azucaradas envasadas y dejar que ellos lo tomen siempre que quieran.
Otro factor de riesgo son los traumatismos dentales; estos podrán afectar al diente definitivo según cuál sea el traumatismo y en el momento que eso ocurra. Y esa pauta la decidirá el odontólogo.
También hay otro factor de riesgo que es el psicológico, que es la caída de un diente; es una situación desconocida, ellos no saben por qué, les puede producir miedo, en algunos casos dolor, problemas con el lenguaje si se les cae más de un diente y, por tanto, la burla también de otros niños.
Y aquí viene la pregunta, ¿por qué cuando un diente de leche se cae tenemos la costumbre de darles un regalo o dinero? Pues parece ser que esto viene de la época de los vikingos, que compraban los dientes de leche porque creían que les daban suerte y fuerza en las batallas y se hacían collares y amuletos.
En la Edad Media las mamás escondían los dientes en las cosechas para que se los comieran los ratones, porque creían que si los ratones se comían ese diente, el otro les saldría más fuerte y además creían que las cosechas serían mejores.
En la época de las brujas, las mamás los rompían o los quemaban porque creían que si cogían ese diente se podían quedar con el alma del niño.
De todos ellos el personaje más famoso es el Ratoncito Pérez. Esto lo crea el jesuita Luis Coloma a petición de la Reina María Cristina para el futuro Rey Alfonso XIII. El jesuita crea un personaje llamado Bubi, que era como cariñosamente llamaba la reina al príncipe, y lo transporta por las calles de Madrid para que vea la miseria y la pobreza ya que este rey no salía de palacio. El ratoncito vive en la calle Arenal número 8, en una caja de galletas, en una confitería llamada Prast que verdaderamente existía, y en el 2005, el Ayuntamiento de Madrid le colocó una placa conmemorativa, pasando a ser el primer personaje literario que tiene una placa en la calle. También tiene un museo, una estatua y el original se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid.
Hay otros ratoncitos famosos, como el ratoncito Topo Giggio en Italia, el ratoncito vestido de mosquetero en Francia, y cómo no, el ratoncito Zapata en México.
En otras culturas de habla anglosajona no aparecen los ratones pero hay las hadas de los dientes, como en Estados nidos. Y en Noruega, por ejemplo, las abuelas son las que tienen la costumbre de coger estos dientecitos y ponerlos en un vaso y en la ventana. Como veréis su mentalidad es muchísimo más fría porque es muchísimo más fácil hacer desaparecer un diente de un vaso que de debajo de la almohada de un niño que está durmiendo.
Espero que os haya gustado.