Si te has dado un golpe (o tu hijo), aplícate rápidamente sobre la zona afectada una buena capa de mantequilla. Deja que la piel lo absorba y te olvidarás del dolor.
¿Recuerdas cuando tu hijo era pequeño y aún no tenía dientes? Siempre tenías un mordedor guardado en el congelador para calmar sus dolores. Pues ahora que es mayor, puedes hacer lo mismo. Ten uno siempre preparado para cuando se caiga; si se lo aplicas rápidamente en el golpe, evitarás chichones y cardenales.
Cuando los niños se dan golpes en casa, un truco de abuela que funciona bien, es untar un poco de mantequilla en el golpe. El chinchón d