Ingredientes
40 g. de pasta de conchas
100 g. de espinacas frescas o 200 g. de congeladas
2 cucharadas de leche entera
1 cucharadita de aceite de oliva
30 g. de queso cremoso rallado (10 g. por ración)
Cocer las espinacas con muy poca agua. Si son congeladas, hasta que el bloque esté deshecho; si son frescas, dos minutos. Una vez cocidas escurrirlas y dejarlas enfriar. Poner a cocer la pasta en agua abundante e hirviendo. Cuando esté cocida, escurrirla. En el mismo cazo donde se han cocido las espinacas o la pasta, poner el aceite, las espinacas bien escurridas y sin tallos, y la leche. Dar unas vueltas y añadir la pasta. Remover un poco más y retirar del fuego. Antes de servir, espolvorear por encima el queso y ponerlo unos minutos en el gratinador para que se dore. De esta forma la pasta se dora y calienta a la vez. No pondremos sal, porque tanto las espinacas como el queso ya le dan el sabor.