Hola Ketty, La educación y disciplina en los niños es un proceso que se va desarrollando poco a poco, a partir del año ya es importante empezar a marcarle ciertos límites por su propia seguridad, así nos iniciamos en su disciplina. Para lograr que nuestros hijos nos escuchen, es muy importante fijarnos primero en nuestras actitudes y reacciones (debemos darles buenos ejemplos, ya que al principio ellos actúan imitandonos a nosotros, sus papás), así como observar consecuencia entre lo que decimos y hacemos. Hay que educarlo en positivo, es decir, estimulandolo de forma positiva, alavando lo que hace bien e ignorandole cuando hace algo mal (Desaprueba la conducta, no al niño, es necesario que dejes claro a tú hijo que tú desaprobación está relacionada a su comportamiento y no directamente con él. No le estas rechazando. Lejos de decir "Niño malo" (desaprobación del niño). Deberías decir "No muerdas" (desaprobación de la conducta). En lugar de decir "realmente no puedo controlarte cuando actúas de esta forma", deberías decir, "Estas latas no están para tirar. Debes dejarlas en el estante"). - Primero debes ver si le prestas la suficiente atención a tú hijo ya que, puede ser desobediente sólo para llamar vuestra atención. A veces, los padres prestamos atención a nuestro hijo sólo cuando se comportan mal y le regañamos ó castigamos, en consecuencia el niño se porta mal sólo para llamar vuestra atención, aunque sea para regañarlos o castigarlos. - A los dos o tres años, el niño se preocupa mucho por satisfacer a los papis y que estén contentos con lo que él hace, pero a la vez entienden muy poco de normas, por ello tienes que aprovecharte de ésta faceta de querer halagaros, recompensando a tú hijo de manera positiva cada vez que realice una cosa bien y animándolo a que siga haciéndolo. - Los problemas de disciplina generalmente tiene su causa no en el niño, sino en los padres, diciéndoles "no hagas eso, no hagas lo otro, no, no, no...." o imponiéndole demasiadas órdenes. Lo que se debe hacer es acercarse al niño y explicarle por qué se le esta pidiendo tal o cual cosa: "No subas al mueble, porque puede mancharse con los zapatos", por ejemplo. Así el niño aprenderá que toda indicación tiene su lógica y su motivo, y no es una imposición sin fundamento a él, sobretodo cuando está en plena etapa del desarrollo del Yo (entre los 18 meses y los tres años). - A ésta edad (2-3 años), también pasan por una época en que responden con un "no" a todo lo que se les pide. Pero no hay que confundir esto con la desobediencia, ya que es un periodo en el niño empieza a ser más independiente de los papás, y es bueno para su madurez que lo experimente. Aunque los padres comprendamos está actitud, no tenemos que ser muy permisivos y trataremos de seguir inculcándole la costumbre de obedecer. En esta etapa, su rebeldía no es contra los padres, sino para experimentar su propia personalidad y ver hasta qué límites puede llegar (nos están poniendo a prueba). Se recomienda hacerle preguntas que no abran las puertas a un "No" como respuesta. En vez de decirle "¿Quieres lavarte los dientes?" se le dirá "Ahora, vamos a lavarnos los dientes, a ver quien hace más espuma" en un tono cariñoso. - El niño también necesita comprobar hasta dónde puede llegar y donde están los límites, aunque también le agrada que se le indique lo que tiene que hacer. Por ejemplo, al decirle que ya es la hora de dormir y se le lleva a la cama (de buena manera) a pesar de que pueda gritar o llorar un poco, sentirá que está seguro y protegido. Pero al mismo tiempo se le debe dar la posibilidad de ser él quien tome la iniciativa. Por ejemplo, cuando propone a Mamá el bailar alguna música que le gusta en la sala y Mamá deja lo que está haciendo para unirse a él en su diversión. Así percibe que se le tiene en cuenta, y si lo pidió de buenas maneras, se le reforzará que esa es la manera correcta de lograr las cosas. - Otra manera de demostrar su independiencia es negándose ha hacer algo. Por ejemplo, a la hora de ponerle la ropa, se quita un zapato o no se deja poner la camisa. Su reacción es muy posible que también tenga relación con el desarrollo del Yo. En ese caso, también es bueno tomarlo con buen humor y de manera creativa. Si no quiere ponerse el zapato y se esconde debajo de la cama, Mamá se convertirá en el lobo que persigue a la ovejita por el bosque. También se puede hacer caso omiso de su comportamiento. Si estáis en el parque, y lo llamas para regresar y él no hace caso, pues Mamá se dará la vuelta como si no se hubiera dado cuenta. El niño no tardará en recapacitar y alcanzará a Mamá. Otra de las situaciones que utiliza el niño para llamar la atención de forma negativa, es haciendo berrinches o teatros en frente de todos, sabiendo que esto molesta a sus papás. No hacerle caso puede que también resulte, pero si no, pues se le puede llevar a un lado y explicarle que de esa manera no logrará lo que quiere. - Debemos tener en cuenta que está bien que el niño sea obediente, pero no debe ser una obediencia ciega, ya que su personalidad no se desarrollaria. Para ello, debes estímular su iniciativa propia (que elija qué quiere ponerse de ropa), al autoconocimiento y reconocimiento (esto esta bien y por eso te felicito con un beso, lo haces muy bien), a la creatividad, la apertura mental y la libertad en el niño, pues son muy importantes para que crezca y se desenvuelva como un ser social capaz de dar cariño y seguridad a su vez; una persona íntegra, sana y feliz. *** Otros factores que pueden estar motivando la desobediencia de tú hijo *** - No escuchar lo que le pedimos porque está distraído haciéndo otra cosa, e incluso que tenga problemas auditivos. - Que estás dándole demasiadas órdenes a la vez, tú hijo tiene 2 añitos, así que las órdenes de una en una. - Que no comprende lo que le estás mandando, ten encuenta que sólo tiene 2 añitos y hay muchísimas cosas que no entiende aunque él las repita por imitación. - Que está acostumbrado a que vosotros hagais lo que le estaís pidiendo (por costumbre acabais cediendo vosotros y haceis las cosas por él). *** ¿Qué podemos hacer para que nuestro hijo obedezca? *** 1. Lo primero que debes hacer es asegurarte de que tú hijo sabe y puede hacer lo que le estás pidiéndo, si no lo puede realizar sólo, para poder hacerlo él tendrás que ayudarle tú. 2. Trata de que siempre tenga bien claras cuáles serán las consecuencias positivas y negativas de su obediencia o de su desobediencia. 3. Debeis acostumbraros desde el principio a no repetir la orden más de una vez y nunca debeis terminar realizando nosotros vuestra propia petición. 4. Darle instrucciones simples, comprensibles para él y razonables para su edad. Podemos asegurarnos que ha entendido la petición haciéndosela repetir. También es importante que sean peticiones específicas, es decir, que quede bien claro el comportamiento que debe seguir. Por ejemplo: es mejor decir "no pongas los pies en el sofá", que "pórtate bien". - Debemos tener objetividad: Es frecuente oír de nosotros mismos y de otros padres expresiones como "Pórtate bien", "Sé bueno", o "no hagas eso" Las expresiones significan diferentes cosas para diferentes personas. Nuestros hijos nos entenderán mejor si hacemos nuestras normas de una forma más concreta. Un límite bien especificado dice a un niño exactamente lo que debe estar hecho. "Habla bajito en una biblioteca "; "Da de comer al perro ahora": "Agarra mi mano para cruzar la calle". Esta es una forma que puede aumentar la relación de complicidad de su hijo. 5. Dale las de instrucciones de una en una. Nunca le daremos la siguiente petición hasta que no haya cumplido la primera. Debes tener en cuenta que los niños menores de cinco años no son capaces de comprender más de tres peticiones a la vez. 6.Podemos también ofrecerle dos opciones que llevarán a un mismo resultado y le daremos a elegir una de ellas en lugar de dar órdenes o hacer preguntas. Por ejemplo: en vez de decirle "ve a lavarte los dientes" o preguntarle "¿quieres ir a lavarte los dientes?", podemos plantear la siguiente opción: "¿te vas a lavar los dientes solo o prefieres que te acompañe? - Ofrezca opciones: En muchos casos podemos dar a nuestros hijos una oportunidad limitada de decidir como cumplir sus "órdenes". La libertad de oportunidad hace que un niño sienta una sensación de poder y control, reduciendo las resistencias. Por ejemplo: "Es la hora del baño. ¿Lo quieres tomar con la ducha o en la bañera llena?"; "Es la hora de vestirse. ¿Quieres elegir un traje, o lo hago yo? Esta es una forma más fácil y rápida de decir a un niño exactamente lo que hacer. 7. Le explicaremos a nuestro hijo las razones por las que le pedimos o le prohibimos que haga algo. Esta información deberá ser apropiada para la edad del niño. Por ejemplo: a un niño de tres años le diremos que no puede tocar un cuchillo o unas tijeras porque puede cortarse y hacerse mucho daño. - Explica el porqué Cuando una persona entiende el motivo de una regla, como una forma de prevenir situaciones peligrosas para sí mismo y para otros, se sentirá mas animado a obedecerla. De este modo, lo mejor cuando se aplica un límite, es explicar al niño el porqué tiene que obedecer. Entendiendo la razón para el orden ayuda a los niños a que desarrollen valores internos de conducta o comportamiento- una conciencia. Antes de dar una larga explicación que puede distraer a los niños, manifieste la razón en pocas palabras. Por ejemplo: "No muerdas a las personas. Eso les hará daño"; "Si tiras los juguetes de otros niños, ellos se sentirán tristes porque les gustaría jugar aún con ellos". 8. Expondremos de manera positiva el resultado de una conducta adecuada para motivar a nuestro hijo a cumplir aquello que más le cuesta o para que asimile una conducta nueva. Así podrá comprobar que obedecer la orden conlleva consecuencias positivas para él y esto le animará a seguir por este camino. Por ejemplo: podemos decirle "cuando te pongas la chaqueta, podrás salir a jugar" o "cuando te hayas ido a la cama, te contaré el cuento que tú prefieras". Es importante que nosotros cumplamos con lo pactado, sino no nos tomará en serio y le daremos un mal ejemplo ya que más adelante él tampoco cumplirá lo que dice. 9. Utiliza un tono de voz agradable. Es mejor si nos ponemos a la altura de nuestro hijo (en cuclillas) y le miramos directamente a los ojos (asegurándonos que él también nos mira). 10. Si intuyes que no se dispone a cumplir la orden, preguntale si necesita ayuda o le ayudas directamente para que, poco a poco, se acostumbre a prescindir de nosotros y sea autosuficiente. En un principio podemos echar mano de juegos y mostrarnos de muy buen humor para que no identifique la obediencia con algo negativo. Por ejemplo: jugaremos a ver quién clasifica más rápido los juguetes por colores, tamaños… y le habremos dado un toque divertido a una tarea que puede provocar cansancio o desagradar. 11. Recompensale cuando haya obedecido tú petición, y nunca antes. Cuanto más inmediata sea la recompensa más efecto tendrá. Deberemos acostumbrarle a recompensas afectivas y no solamente materiales. Le abrazaremos, le halagaremos y le expresaremos nuestra alegría sin miedo a exagerar. Podemos recompensar a nuestro hijo dedicándole una tarde a él solo, sin necesidad de compartirnos con otros hermanos, recados u obligaciones. - Acentúa lo positivo: Los niños son más receptivos en "hacer" a lo que les ordenan. Directivas cómo el "no" o "pare" dicen a un niño que es inaceptable pero no explica qué comportamiento le gustaría en cambio. En general, es mejor decir a un niño lo que debe hacer ("Habla bajo") antes de lo que no debe hacer ("No grite"). Padres autoritarios dan más órdenes "no", mientras los demás están propensos a aplicar el orden con el "hacer". Te propongo un juego que puede resultar muy efectivo: Pongamos por caso que a tú hijo le cuesta recoger los juguetes de su cuarto. En la pared de su cuarto cuelga el dibujo de una escalera con 7 peldaños (por ejemplo, los días de la semana). Cada día que cumpla con la norma exigida coloca una pegatina de color en cada escalón. Irá ascendiendo por la escalera y cuando haya llegado al último peldaño, le recompensas con un premio. *** ¿Y qué podemos hacer si nuestro hijo no nos obedece? *** - Puedes contar hasta cinco en voz alta para que comprenda que estas esperando a que haga lo que le has pedido. Si en este tiempo tú hijo no ha obedecido, sin alzar la voz ni discutir, le guiaremos con nuestras manos para que lo haga. Por ejemplo: si se niega a bajar los pies del sofá, se los retiraremos nosotros. Si queremos que recoja los juguetes, le ayudaremos nosotros… - Cuando tú hijo desobedezca "descaradamente" a pesar de reiterados avisos por tú parte, no debes perder el control. Podemos recurrir a la técnica conocida como tiempo fuera: No le reprocharas nada, ni te pondrás a discutir con él. Le mandaras solo a una habitación o a un rincón donde no pueda entretenerse durante un período breve de tiempo (suele ser de 1 minuto por cada año de edad, en tú caso como tú hijo tiene 2 años= 2 minutos). Tendrá un momento para reflexionar sobre qué es lo que te ha hecho enfadar y para recapacitar sobre sus reiteradas desobediencias. Por ejemplo: si nuestro hijo llora y patalea cada noche porque no quiere ir a su cama a dormir, llevadlo con mucha calma a un rincón aislado o habitación donde no pueda hacer nada. Al principio protestará enérgicamente pero poco a poco, si sois constantes y os mantenéis con firmeza, comprenderá que no puede ganaros. Los niños aprenden por ensayo-error y tardan en generalizar las consecuencias de su conducta. Es probable que su respuesta sea ponerse a llorar o a patalear. Si queremos que nuestra acción surja efecto, debemos privarle de nuestra atención e ignorar su reacción. Si nos infunde pena y nos ponemos a consolarle, perderemos nuestra credibilidad y en otra ocasión volverá a actuar del mismo modo. En cambio, si tiene ganas de rectificar, se muestra colaborador o pide que le perdonéis, debemos reforzarle y animarle. - Reprimenda verbal: Si la desobediencia implica peligro para nuestro hijo o para los demás (cruzar la calle, poner los dedos en el enchufe, etc.), con un tono de voz firme y enérgico, le diremos: "¡no!" o "¡basta!" . Si es necesario, pararemos físicamente su acción. No entréis en discusiones con vuestro hijo pero sí en razonamientos: explica con objetividad las posibles consecuencias de su acción. - A los cinco años ya reconoce y diferencia entre bueno y malo, así que no hay que vigilarlo tanto. El proceso culmina a los 8 años, en los que el concepto de disciplina esta totalmente interiorizado y no hay más supervisión que hacer. - Ya sabes ten encuenta la edad de tú hijo para darle las explicaciones adecuadas para que pueda entenderte, cuenta siempre con él para las cosas que le atañen (es una personita que está formando su personalidad y que debe empezar a tomar "sus propias deciciones" siempre dentro de lo que puede hacer), cuando haga algo bien felicitalo y anímalo a seguir así, en cambio cuando haga algo mal ignorale. - Aquí te dejo también una página que te servirá para ayudar a tú hijo a dominar su enojo, ya que habla especialmente de este tema "El enojo en niños de 2-4 años": http://www.education.pitt.edu/ocd/publications/parentingguides/es/El%20Enojo.pdf Espero haberte ayudado con éste recopilatorio acerca de la educación y la disciplina. Y no dejes de visitar esa página seguro que te ayudará. Ten paciencia con tú peque, la educación y ejemplo que le des ahora le servirá en un futuro para ser un hombre de bien. Saludos Monimaga.