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Depresiones asociadas con los mas pequenos

Depresiones asociadas con los más pequeños

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Depresiones asociadas con los más pequeños

La depresión es un problema común que puede afectar tanto antes como después de la llegada de un bebé a ambos progenitores. Por ello es necesario reconocerla para saber cómo actuar y solucionarla correctamente

Insomnio y trastornos ansioso-depresivos cuando llega un bebé
 
El insomnio es el más frecuente de todos los trastornos del sueño en la población general. Por insomnio se entiende la presencia de forma persistente de dificultad para la conciliación o el mantenimiento del sueño, despertar precoz o un sueño poco reparador a pesar de disponer de condiciones adecuadas para éste. Durante los primeros meses y años de la vida de un niño, las alteraciones normales y patológicas de su sueño producen, con mucha frecuencia, alteraciones del sueño en los padres. Inicialmente este tipo de insomnio se llama “sueño insuficiente inducido por el comportamiento”. Consiste en la somnolencia, consecuencia de una privación crónica del sueño, voluntaria, pero no buscada directamente, derivada de comportamientos que impiden alcanzar la cantidad de sueño necesario para mantener un adecuado nivel de vigilia y alerta.

La cuestión principal es si el insomnio causa depresión/ansiedad, al revés o ambas. La asociación cercana de insomnio con depresión probablemente se deba a los mecanismos patofisiológicos comunes del sueño y la regulación del ánimo, que hacen al individuo más vulnerable a ambas situaciones.

Las alteraciones del sueño del bebé pueden llevar a alteraciones en el sueño de la madre y, habitualmente en menor medida, en el padre. Éstas conllevan una serie de efectos negativos en el ánimo, funciones cognitivas y motoras similares a los que se observan en mujeres con depresión posparto. A su vez, los bebés con alteraciones de sueño suelen estar más cansados, inatentos e irritables, y tienen dificultades para modular sus impulsos, emociones y comportamiento; similar a lo que se observa en hijos de mujeres con depresión posparto

Está todavía por establecerse cómo se relacionan los problemas del sueño del bebé con dicha depresión. En diferentes estudios se observa mayor frecuencia de síntomas depresivos en madres de niños con problemas de sueño que en los que duermen de forma normal, independientemente de la clase social. La presencia de depresión materna predice, por su parte, la presencia y persistencia de alteraciones del sueño en los niños. Se ha observado en algunos estudios cómo disminuyen los síntomas depresivos de las madres con el tratamiento y corrección de los trastornos del sueño del niño.

El embarazo, el parto y la etapa puerperal suponen un periodo especialmente sensible para que se produzcan síntomas ansioso-depresivos tanto en la madre como en el padre del niño.

En algunos estudios, se ha objetivado que hasta el 25% de los niños tiene algún trastorno de sueño en alguna fase del desarrollo. Variando las cifras según las edades, existe mayor prevalencia a menor edad. De este modo, se ven problemas de conciliación en hasta el 22% a los 9 meses y un 16% a los 3 años; despertares nocturnos en hasta el 42% a los 9 meses y un 14% a los 3 años. Describiendo así los padres un mayor comportamiento agresivo y de resistencia, así como síntomas ansiosos en niños con trastornos del sueño.

Los problemas del sueño en la infancia, sobre todo durante los primeros años, cuando son más frecuentes y disruptivos para los padres, se asocian con una peor salud mental tanto en madres como padres. El adecuado manejo clínico de la situación es considerado casi siempre útil por parte de los padres. En un estudio realizado en Melbourne, Australia, una intervención adecuada disminuyó entre un 11 y un 30% la presencia de síntomas depresivos en los padres y madres al mejorar el sueño del niño.

Trastornos perinatales


Los trastornos ansioso/depresivos son uno de los trastornos psiquiátricos más frecuentes. Se pueden encontrar en cualquier persona en algún momento de su vida, sin embargo, se consideran patológicos cuando los síntomas son desproporcionados respecto a la situación que se está padeciendo. Existe una cierta predisposición genética a estos trastornos, aunque muy frecuentemente la presencia de un factor estresante externo precipita la aparición de los síntomas. El embarazo, el parto y la etapa puerperal suponen un periodo especialmente sensible para que se produzcan síntomas ansioso-depresivos tanto en la madre como el padre.

La probabilidad de presentar durante el embarazo y posparto trastornos ansiosos–depresivos (Trastorno Perinatal), aunque tiene, como se ha dicho, una cierta predisposición genética, se ve con mayor frecuencia cuando se dan las siguientes circunstancias:

1.    Ausencia de ayuda.
2.    Problemas matrimoniales o ausencia de pareja.
3.    Situaciones de estrés añadidos.
4.    Personalidad previa.
5.    Antecedente de abuso de drogas.

La presencia de trastornos psicopatológicos en los progenitores puede conllevar efectos negativos sobre el desarrollo del bebé, principalmente por tres motivos:

1.    El efecto directo sobre el niño expuesto al trastorno mental de los padres.
2.    El impacto indirecto del trastorno paterno sobre las relaciones interpersonales.
3.    La presencia de adversidades comúnmente asociado con los trastornos psiquiátricos.

La presencia de niveles altos de ansiedad y depresión materna preparto y posparto se ha relacionado con:
1.    Complicaciones obstétricas (amenaza de aborto, sangrado vaginal,…).
2.    Desarrollo fetal (diferencias en patrones reactivos, frecuencia cardiaca más elevada,…).
3.    Problemas emocionales y de comportamiento durante la infancia y adolescencia: posiblemente relacionado con un aumento de los niveles de cortisol en sangre del niño hasta durante 10 años después del parto.

Un reciente metanálisis sobre 21 estudios sugiere que la prevalencia de depresión durante el embarazo está entre el 7.4% en el primer trimestre y el 12.8% en el segundo.

Padre expectante


La experiencia del nuevo padre en los primeros meses posparto depende enormemente de los 9 meses previos de embarazo, que debe ser un tiempo de preparación psicológica para la paternidad.

Un cuadro que se puede presentar en el padre es el síndrome de Couvade, un cuadro común (entre 11 y 66%) pero poco entendido, en el que los padres expectantes experimentan síntomas somáticos durante el embarazo, sin que exista ninguna enfermedad orgánica. Los síntomas incluyen alteraciones del apetito, variaciones de peso, alteraciones del ritmo intestinal, insomnio, intranquilidad, fatiga, alteraciones cognitivas y emocionales, dolores varios (cefalea, dolor de muelas…). Habitualmente comienza en el tercer mes de gestación con un aumento de síntomas en el tercer trimestre. Los síntomas normalmente se resuelven con el nacimiento del niño. Se cree que este cuadro puede ser una expresión de ansiedad, rivalidad con el niño, identificación con éste, ambivalencia respecto a la paternidad,…

Con el conocimiento que se tiene actualmente sobre la fisiopatología de la depresión, el tratamiento debe ir dirigido a restablecer la regulación neurobiológica mediante el aumento de la neurotransmisión de neurotransmisores que beneficiarán los otros aspectos patológicos de la depresión como son:

1.    Los factores neurotróficos y la neurogénesis.
2.    La señalización y alteración glucocorticoidea.
3.    La normalización neuroendocrina.

Existen buenos tratamientos farmacológicos, como los antidepresivos tricíclicos o los inhibidores de la recaptación de serotonina aunque, según diversos estudios, hasta el 20% de los pacientes no obtienen ninguna respuesta y hasta el 60% no consigue una respuesta adecuada. Muchos pacientes tienen que abandonar o limitar estos antidepresivos por efectos secundarios.

¿Cómo se pueden solucionar?


La evidencia de que la acupuntura es útil para el tratamiento del insomnio a todas las edades y de distintas etiologías se ha demostrado en una gran variedad de estudios; tanto en la literatura oriental como en estudios occidentales, muchos de ellos con controles polisomnográficos, que miden los efectos de la acupuntura sobre el sueño, y también contrastando el efecto sobre los distintos neurotransmisores involucrados en el proceso normal del sueño.

Aporta la ventaja de que se puede emplear durante el embarazo y la infancia, periodos en los que el empleo del tratamiento farmacológico convencional, principalmente benzodiacepinas, está contraindicado.

Durante el embarazo y lactancia, existen escasos tratamientos farmacológicos aceptables para los síntomas depresivos y ansiosos. La acupuntura es una técnica contrastada y eficaz para el tratamiento de la depresión, y se puede emplear durante el embarazo. En un estudio piloto controlado y randomizado, realizado recientemente en California, se vio que la acupuntura aplicada durante un periodo de 8 semanas lograba una remisión de síntomas significativa en el 69% de las mujeres, manteniéndose los efectos hasta las 10 semanas posparto.

Asimismo, está siendo empleada cada vez con más frecuencia en medicina, especialmente entre pacientes con enfermedades psiquiátricas. Debido, sin duda, a:

1.    Su incontestable efecto neurobiológico.
2.    Sus resultados clínicos.
3.    Su ausencia de efectos secundarios significativos.

Concluyendo que la acupuntura es una terapia eficaz y segura para tratar la depresión, al menos tan eficaz, sino más, que la fluoxetina y con menos efectos secundarios, que aumenta los niveles de monoaminas en el cuerpo y juega un papel importante en su tratamiento.



Redacción: Dr. Beltrán Carrillo



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