¿A quién quieres más? ¿A papá o a mamá? Todos conocemos la respuesta a esta absurda pero frecuente pregunta. Y es que el niño siempre contesta, lógicamente, lo que más le interesa en ese momento, dependiendo de quien le haga la pregunta; porque para él, ambos progenitores son o deben ser igual de importantes. Sin embargo, esa realidad que nos parece tan evidente cuando las cosas marchan bien y existe armonía entre la pareja no lo es tanto cuando ésta se rompe. Entonces puede ocurrir que ambos o alguno de los progenitores, considere que el hijo es sólo suyo, iniciando una batalla sin cuartel en los tribunales y fuera de ellos, en la que los niños siempre son los principales perdedores
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