De origen sánscrito. Es "el defensor, el que auxilia y rechaza a sus enemigos". Tiene un valor simbólico importante enfocado al concepto de "protección". Es aquel que ofrece la tranquilidad y el equilibrio de la defensa, la seguridad del auxilio. El vencedor entre los que luchan, por lo que adquiere fuerza y poder. Forma femenina: Alexia.
Aragonés: Alexo.