Procede del gaélico y significa "alegría" (al igual que el vocablo vasco que coincide con la forma francesa del nombre; Alain). Es el gentilicio de los pertenecientes a una tribu bárbara. Quiere decir también gracioso, armónico, hermoso. Es muy utilizado en su versión francesa como nombre masculino. Representa el equilibrio, la quietud que se consigue a través de la felicidad. Variantes gráficas: Alen, Alin, Alam, Allan.