“Papá, ¡para, que me mareo!” Ésta es una de las frases más habituales cuando se realizan viajes en coche con los niños, aunque no es sólo un problema de los más pequeños de la casa. Carreteras con curvas pronunciadas, una conducción brusca o el calor y la falta de ventilación en el coche, son algunas de las causas que pueden provocar estos mareos.
Como prevención, Néctar, Salud en Positivo recuerda que siempre es aconsejable mantener el coche bien ventilado, libre de olores fuertes (como el tabaco o comida), conducir de forma tranquila, evitando frenazos y acelerones, no ir con el coche excesivamente cargado, mantener la vista a lo lejos y beber mucha agua.
Aún así, son muchos los que no pueden evitar sentir náuseas, sudor frío, y malestar general al viajar en coche. “En estos casos, lo mejor es parar un rato, caminar y airearse. Podemos refrescarle un poco la cabeza, especialmente la frente y la nuca” aconseja el Dr. José Cordero, director médico de Néctar, Salud en Positivo. “Si el niño vomita, debemos darle agua para evitar que deshidrate y descansar hasta que se sienta recuperado” apunta el doctor.
Son muchos los padres que optan por mantener a sus hijos distraídos. Escuchar cuentos, poner música y cantar o inventarse algún juego ‘de carretera’ pueden contribuir a que el viaje no se les haga tan largo y pesado.