Ya está aquí otra vez el invierno, una estación que trae consigo las lluvias y el frío. En esta época del año se multiplican los catarros y los resfriados; pocos son los niños que no presentan algún episodio de fiebre o de tos… Algo que preocupa especialmente a los padres primerizos. ¿Quieres saber qué hay que hacer en estos casos y cuándo es el momento adecuado para acudir al pediatra?
Se dice que un niño tiene fiebre cuando su temperatura supera los 38º C. Es una reacción de defensa del organismo frente a una agresión, ya sea vírica o bacteriana, que impide que los microbios se multipliquen. Por lo tanto, no es necesario intentar bajar la fiebre si ésta no supera los 38º C. Sin embargo, si la temperatura asciende hasta los 40º C, es el momento de reaccionar. A los bebés les sube la fiebre con mucha rapidez.
También es una respuesta normal del cuerpo que después de una enfermedad, la temperatura corporal del niño baje hasta los 36º C y que se mantenga así durante algunos días.
Lo que puedes hacer:
-Dar de beber al niño lo más a menudo posible. Así evitamos las deshidrataciones, ya que la temperatura le hace transpirar, que es muy positivo.
-Para refrescarle, si le gusta el agua, puedes darle un baño a uno o dos grados por debajo de la temperatura de su cuerpo, durante unos 10 minutos.
-Dale paracetamol, antes que aspirina o ibuprofeno y consulta al especialista.
Lo que debes evitar:
-Abrigar demasiado al niño temiendo que pase frío; está contraindicado. De hecho, sólo se le debe poner un pijama y caldear su dormitorio a unos 18-20º C.
-Nunca le suministres dosis más fuertes de las que se indican para su edad en los prospectos de los medicamentos ni le des más de un medicamento a la vez.
Cuándo consultar al pediatra:
-Si el bebé tiene menos de 6 meses y su temperatura alcanza los 39º C, llévale a urgencias.
-Igualmente, si la fiebre es más moderada pero perdura durante más de 4 días.
-Si acompañando a la fiebre, el pequeño tiene diarrea, vómitos, siente dolor de tripa o de oídos.
Los resfriados son prácticamente inevitables durante los primeros años de vida del bebé y más aún en esta temporada de lluvias y frío. De hecho, un niño sano en edad preescolar se resfría de cinco a ocho veces al año. Pueden aparecer de manera individual o ser el resultado de una epidemia –especialmente si el niño está en la guardería o centro de educación infantil - ya que se trata de una infección muy contagiosa. Al crecer los niños desarrollan un repertorio de anticuerpos que les proporcionan inmunidad frente a los resfriados. Hasta que, al cumplir aproximadamente los 6 años, pueden enfrentarse mejor a las infecciones, alcanzando un nuevo nivel de salud: menos resfriados, menos tos, menos mocos y mejor sueño.
Los síntomas de la gripe y los resfriados pueden ir desde la aparición de fiebre a dolor de cabeza, rinitis, vómitos, etc.
El resfriado se puede considerar una enfermedad prácticamente inofensiva, salvando las molestias pasajeras que ésta origina. La gripe, sin embargo es una infección causada por el virus influenza, que puede acarrear complicaciones mayores como la neumonía. Aunque los síntomas son muy parecidos, la gripe da fiebre más alta y una sensación de agotamiento y fatiga. Los síntomas más frecuentes del resfriado en los niños son la congestión nasal y la mucosidad abundante. Tener la nariz taponada o con moquitos puede molestar al niño tanto para respirar como para comer; incluso puede transformarse en una otitis o en una bronquitis si no le prestamos la suficiente atención y cuidado.
Lo que puedes hacer:
-Los niños resfriados pueden plantear problemas a la hora de darles de comer. Se les debe limpiar la nariz para que respiren mejor y con mayor facilidad al ingerir alimentos. Para esto, los lavados nasales con agua de mar son especialmente útiles tanto para la higiene nasal como para aliviar la congestión.
-Dale agua mineral para evitar la deshidratación.
Lo que debes evitar:
-No eleves demasiado la temperatura de su dormitorio, al contrario, regula la temperatura en unos 20º C.
-Coloca un recipiente con agua cerca de la calefacción para humificar el ambiente. Además, puedes verter en el agua unas gotas de eucaliptos.
Cuándo consultar al pediatra:
-Si la fiebre aumenta bruscamente.
-Si el niño se levanta en medio de la noche llorando con fuerzas y encontrándose mal; puede que la infección le haya pasado a los oídos, transformándose en otitis.
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¿Cómo prevenir los resfriados? |
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De herbolario… |
La otitis es la inflamación del oído medio, muy frecuente durante la infancia. La mejor forma de prevenirla es la lactancia materna. Los niños que no fueron amamantados desarrollan hasta 5 veces más infecciones de oído durante la infancia.
A pesar de que sin los conocimientos médicos adecuados la otitis no es fácil de detectar; puedes sospechar algo si tu hijo se despierta en mitad de la noche llorando con fuerza, se lleva las manos a los oídos o si tiene fiebre alta.
Lo que se debe hacer:
-Coloca encima del oído del niño una compresa caliente para aliviarle el dolor.
-Acude al pediatra cuanto antes para evitar posibles complicaciones.
Lo que se debe evitar:
-No intentes limpiarle tú mismo los oídos, las infecciones de esta zona del cuerpo pueden complicarse y por lo tanto es mejor visitar al pediatra.
Cuándo acudir al pediatra:
-Cuando los síntomas arriba indicados te hagan sospechar que el resfriado de tu hijo se ha convertido en una otitis.
Tos y dolor de garganta
La tos es un fenómeno que refleja una irritación, destinada a expulsar secreciones anormales ya sea por su viscosidad o por su abundancia. Es, por lo tanto, un mecanismo de defensa. Esta inflamación de los bronquios, que suele acompañar a un resfriado, puede causar algo de fiebre y malestar en el pequeño.
Lo que puedes hacer:
-Curar bien el resfriado al comenzar la tos.
-Si el niño tose sobre todo por la noche, prueba a cambiarle de postura enderezándole.
Lo que debes evitar:
-El humo del tabaco y los ambientes secos, perjudican mucho la garganta.
Cuándo consultar al pediatra:
-Si tu bebé parece realmente molesto al respirar, consulta rápidamente al pediatra.
-Si la tos le impide comer o tomarse el biberón.
-Si lleva más de una semana con tos.
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