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¿Cómo hacer que mi hijo me haga caso?

¿Cómo hacer que mi hijo me haga caso?

¿Cómo hacer que mi hijo me haga caso?
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La conducta se aprende desde los primeros momentos de vida del niño, con lo que educarle desde pequeño nos permitirá evitar problemas que puedan influir negativamente en su desarrollo personal.

La personalidad de un niño y su comportamiento viene determinado por factores innatos, es decir, biológicos; y adquiridos o aprendidos según la educación, su experiencia, etc.

Es cierto que hay niños más rebeldes que otros, pero hay que tener en cuenta que la mayor parte de las conductas humanas son aprendidas a lo largo de la vida, por lo que la forma de comportarse de un niño dependerá, en su mayor parte, de la educación que le demos desde que nace.

Aunque resulte complicado para un padre regañar a su bebé de 1 año, es necesario no dejarlo para más adelante, si bien adecuando el castigo y los límites a la edad del pequeño. Intentar meterle en cintura cuando tenga 5 0 6 años será más complicado porque el niño va afianzando su personalidad, pero no desesperes, siempre se está a tiempo de reconducir su conducta.

¿Cómo logro que me haga caso?

Por muy obediente que sea, casi todos los niños pasan por una etapa de rebeldía. Forma parte de su desarrollo y es totalmente normal, aunque te desespere. En estos momentos, puedes seguir una serie de pautas:

- Marca unos límites que nunca puedan traspasarse. Hay que ser muy estricto siempre con ciertas normas. No importa si un día de fiesta se acuesta a las 22 h en vez de a las 21 h, pero nunca consientas que pegue a otro niño o se vaya a la cama sin ducharse. Si permites que consiga lo que quiere un día, intentará obtenerlo siempre mediante llantos, pataleos, rabietas…

- Todas las normas que establezcáis deben estar consensuadas por ambos. Si el niño ve que mamá le deja hacer una cosa que papá le ha prohibido, acudirá a mamá para conseguir siempre lo que quiere y no hará caso a ninguno de los dos. Nunca mostréis desacuerdo delante de él.

- Asimismo, debes ir adaptando las normas a su edad. Debe comprender lo que tiene que hacer y ser capaz de realizarlo. Emplea órdenes sencillas y claras, y nunca le des dos írdenes a la vez.

- Si te pregunta por qué debe hacer algo, nunca le respondas “¡Porque lo digo yo!”. Enséñale que cada orden se debe a un motivo y busca mejorar vuestra convivencia, su comportamiento, su desarrollo, etc.

- La atención de los padres, las palabras de elogio y aprobación, las caricias o los premios en general, dispensados por la realización de una conducta correcta, aumenta la probabilidad de que esa conducta se repita y se perfeccione.

- Por el contrario, si un comportamiento erróneo no va seguido de consecuencias desagradables, es menos probable que vuelva a ocurrir en el futuro.

- Si ves que vacila a la hora de obedecer, déjale bien claro de antemano las consecuencias negativas o positivas) que puede obtener si hace caso o no.

- Aparte de castigar, una buena manera de reconducir una situación inadecuada es ignorando su conducta (nunca al niño, solo su comportamiento). Los niños buscan constantemente llamar la atención con sus actos. Si ven que no lo consiguen, dejarán de hacer lo que estuvieran haciendo.

- Siempre, educa con el ejemplo. Los comportamientos adquiridos por el niño vienen de la mano de lo que ve a su alrededor: de sus padres, amigos, en la televisión… Por eso es importante cuidar también la programación que ve el niño y los amigos con los que se relaciona. Si presencia conductas equivocadas, explícale qué han hecho mal y dile lo que le pasaría a él si actuara así.

- Cuando se haga el remolón para hacer alguna tarea que le hayas ordenado, como bajar a comprar el pan, ten paciencia; si ves que tarda un poco y bajas tú a hacerlo, habrá ganado. Dale un tiempo para que piense las consecuencias de sus actos y decida hacer lo correcto.

Fuente: Escuela de padres, José Antonio Carrobles y Javier Pérez-Pareja.

Redacción: Irene García

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