¿Cómo enseñar jugando?

¿Cómo enseñar jugando?
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Aprender o enseñar jugando. Probablemente uno de los mejores métodos que deberían utilizar los padres y las madres para que sus hijos y sus hijas aprendan. La educación no ha de ser aburrida, tediosa ni tampoco repetitiva, sino que en realidad ha de convertirse en autodidacta, divertida y actual.

El juego es un método muy pero que muy efectivo para el aprendizaje de los niños ya que favorece su desarrollo enseñándoles algunas de las destrezas más básicas como respetar turnos, resolver problemas, colaborar, saber cuándo se es líder y cuándo no, etc. Los juegos educativos para niños son, en definitiva, actividades muy saludables.


Jugar en casa. ¿Qué normas hay que poner?


Convertir el hogar en un espacio de juego para los niños es fundamental para que, cuando vuestro hijo juegue con otros niños, adquiera un comportamiento adecuado. Porque, de hecho, aprender a jugar con los demás no es nada sencillo. Hay que transmitirle que el concepto de jugar también es algo que se hace en grupo, una lección fundamental que también se les ha de enseñar.


Jugando los niños aprenden de forma efectiva y rápida. Si el juego es divertido, lo aprendido se retiene con mucha más facilidad. No obstante, es importante tener en cuenta también una serie de recomendaciones a la hora de jugar con ellos en casa:


- jamás deberán golpearse

- no hay que quitar juguetes

- estos se han de compartir


Aunque es cierto que al principio es muy habitual (y bastante normal) que los niños jueguen de forma agresiva, y que reaccionen mal y sin pensar cuando algo no les gusta, esto debe intentar evitarse. ¿Cómo lo haremos? Pues bien, utilizando palabras tranquilas y adecuadas resaltando siempre la idea de que los juguetes se han de compartir y tratar con cariño.


Los juegos educativos no sirven solamente para distraer a los niños, sino que también aportan un valor incalculable para el desarrollo cognitivo y sensorial de los niños si son bien utilizados. Para que estos cumplan con una función adecuada los padres y las madres han de invertir paciencia, tiempo y cariño.


¿Y los juguetes? ¿Cuáles son los más adecuados?


Aquí todo va a depender de la edad de los niños, pues es importante escoger juguetes que estén recomendados para la edad del niño porque si no entienden el juego esto podrá resultar frustrante para ellos. Se ha de observar también cuáles son los gustos de los niños porque puede que existan determinados juegos que no les agraden demasiado. De hecho, si se les presta la suficiente atención seguramente podremos comprarles un juguete que les haga ilusión, y que de verdad les guste, con el que también pueda aprender. Para ello se han de identificar sus intereses y sus habilidades, y ofrecerles de esta forma los juguetes más apropiados para ellos, para su edad y sus gustos. Es fundamental también comprar juguetes que sean lo suficientemente seguros, es decir, que no estén hechos con materiales inflamables, piezas pequeñas, etc.


¿Y el juego? ¿Qué beneficios aporta?


Actualmente no cabe duda de que la educación es un proceso de aprender a enseñar. ¿Cómo? Utilizando recursos educativos que ayuden a los niños, pero también a los docentes, a conseguir que el proceso de enseñanza-aprendizaje sea mucho más interactivo con la utilización de una serie de recursos que esté encaminada al fortalecimiento de los tres saberes: “ser-saber hacer-saber ser”. Es decir, que sean niños capaces de lograr su propio conocimiento, que descubran sus propias habilidades y que también sus actos sean apoyados en los valores de un buen ser humano.


Los recursos didácticos son estrategias que ayudan a que los niños tengan su propia imaginación, creatividad y que puedan relacionar la parte gráfica con la textual. Existen para ello diversos juegos, pero ¿qué beneficios aporta este en el aprendizaje?


- el juego engancha: prácticamente la mayoría de los niños disfruta con el juego. El aprendizaje que trabaja con las emociones, las recompensas, la competitividad, los retos y las recompensas lleva dentro además un potencial de aprendizaje convirtiéndolo en un deseo.


- el juego motiva: motiva, da autonomía y desarrolla también la competencia en ellos.


- aumenta capacidades: desarrolla o aumenta las diferentes capacidades de los niños, que aprenden a través del fracaso y también de la superación.


- facilita el aprendizaje en familia: está claro que los niños no pueden ejercer de autoridad en el juego, pero los adultos sí. Por ello, es importante que estos estén pendientes para motivarlos e incentivarlos cuando cumplan un determinado logro.


Asimismo, el juego permite aceptar y aprender de los errores. Los niños podrán fracasar y, a la vez, aprender en un ambiente seguro sin tener miedo a las repercusiones. Estos se cometen en la dinámica de un juego. Ayuda a asimilar conceptos teóricos puesto que, a través del juego, adquirirán e interiorizarán todos aquellos conocimientos aprendidos de forma teórica, y fomenta el desarrollo cognitivo porque se estimula la atención, la memoria, la imaginación, la creatividad y el razonamiento lógico. Proporciona también desarrollo afectivo porque a través del juego se fomentan las habilidades sociales y de resolución de conflictos, y aumenta la responsabilidad, la investigación y disminuye la vergüenza del niño.


Finalmente, el juego proporciona felicidad y placer, puesto que las redes neuronales del aprendizaje se activan siempre que se está contento y totalmente relajado.

 

 


Fuentes:

“Enseñar jugando y creando en el aula” https://www.usfq.edu.ec/publicaciones/para_el_aula/Documents/para_el_aula_19/pea_019_0015.pdf

Educación Infantil. ¿Por qué aprender jugando? https://brainsnursery.com/razones-aprender-jugando/

Redacción: Ana Ruiz

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