Adquieren una mayor autonomía y empiezan a crear su primer grupo de amigos. Ya se pueden vestir y lavar solos, comen sin ayuda y son capaces de distraerse durante largos periodos de tiempo con sus juguetes. Poco a poco se van independizando de vosotros
Desarrollo neurológico
Hacia los 4 años, más o menos, aparece la lateralidad en los niños, es decir, se fija cuál es la mano, pie u ojo dominante (si el niño es zurdo o diestro).
A esta edad, los niños muestran una gran fantasía e imaginación. Creen en la magia, aparecen los amigos imaginarios, dan vida a sus juguetes y a los objetos que les rodean…
Su psicomotricidad se desarrolla hasta el punto de permitirles usar unas tijeras y comienzan a escribir y a aprender las letras. Su madurez emocional les permite permanecer cada vez más tiempo sentados y, por lo tanto, aprender más en el colegio.
Comienzan a diferenciar elementos, personajes y secuencias simples de un cuento.
Desarrollo del lenguaje
Aparecen las oraciones subordinadas y causales y empiezan a comprender algunas frases pasivas con verbos de acción (aunque en la mayoría de los casos supone una gran dificultad hasta edades más avanzadas).
Descubren los pronombres posesivos como “el mío” y “el tuyo”; los adverbios de tiempo como “hoy”, “ayer”, “ahora”, “mañana”; son capaces de advertir y expresar la causa y la consecuencia (“él gana porque va deprisa”); aprenden las distintas modalidades del discurso (afirmación, interrogación, negación); aprecian los efectos distintos de una lengua al usarla (adivinanzas, chistes, canciones…) y a juzgar la correcta utilización del lenguaje.
Más independencia y socialización
Adquieren una mayor seguridad en sí mismos y toman conciencia de lo que es un grupo de amigos. En el colegio, se juntan más con unos niños que con otros y empiezan a tener “mejores amigos”.
Ya se pueden vestir y lavar solos (aunque bajo supervisión), comen solos, pueden distraerse durante largos periodos de tiempo con sus juegos e incluso pueden empezar a realizar pequeñas y sencillas tareas de la casa (como llevar los platos a la mesa).
Juegos estimulantes
- Desarrolla su imaginación montando vuestra propia obra de teatro con títeres. Con unos calcetines viejos o unas telas podéis crear todo un mundo de personajes (princesas, brujas, magos) y representar con ellos una divertida y original obra.
- Para ejercitar su psicomotricidad fina, dale un yo-yo y enséñale a enrollarlo, subirlo, bajarlo… Al principio le costará mucho, pero pronto le cogerá el truco. Esta actividad le ayudará a controlar sus manos y a escribir mejor.
- Salid al parque a pasear y ve mostrándole y nombrándole todas aquellas cosas que veáis: palomas, pinos, rosas, margaritas… Cualquier flor, árbol o animal le atraerá y sorprenderá.
- Practica con él las letras que vaya aprendiendo en el cole buscándolas en sus cuentos. Veras como poco a poco comienza a leer.