Aprendiendo a nadar

Aprendiendo a nadar
comparte

Cada vez son más los profesionales que recomiendan la natación para bebés, también conocida como matronatación. Esta práctica, además de ser muy beneficiosa para la salud del niño, resulta una experiencia placentera, estimulante y que refuerza los vínculos afectivos entre padres e hijos. ¿Quieres saber por qué?

La natación es un deporte con increíbles beneficios, tanto físicos como emocionales, para personas de todas las edades. Los especialistas recomiendan familiarizar a los niños con el agua a partir de los 3 o 4 meses de vida, ya que el miedo y la desconfianza al agua se van desarrollando a medida que pasa el tiempo y el niño no tiene contacto con este medio. Sin embargo, la matronatación no persigue el aprendizaje técnico de la natación propiamente dicho; lo que pretende es que los niños se familiaricen con el medio acuático, que desarrollen autonomía en el agua y que, poco a poco, sean capaces de mantenerse a flote y de ir realizando algunos movimientos de la natación.

 

Tu bebé, acostumbrado al ambiente acuoso del útero materno, se adapta de manera fácil y rápida al agua, que le estimula mediante el juego para ganar en coordinación motriz y libertad de movimiento. Además hasta los 9 meses, los niños mantienen un reflejo innato de la glotis conocido como “protección respiratoria” que bloquea la entrada de agua en los pulmones al entrar en contacto con ésta las vías respiratorias.

Psicomotricidad: descubriendo el mundo por sí mismos

Psicomotricidad: descubriendo el mundo por sí mismos

Para adquirir la aparentemente sencilla aptitud de caminar, tu hijo necesita aprender numerosas destrezas. Desde una suficiente seguridad en sí mismo, hasta la consecución del control sobre el propio cuerpo, sin olvidar un alto grado de maduración neurológica. Así, poco a poco, desde el vientre materno el bebé va aprendiendo a moverse, a dar patadas, a rodar, a gatear… Necesita tu ayuda para completar este proceso que supone para él una constante aventura, una fuente de aprendizaje y descubrimiento del mundo que le rodea.

 

Con más de 25 años de experiencia, María Hita, directora del Centro de Natación Infantil “Orgaz Nursery School”, especializado en la enseñanza para niños desde los 3 meses a los 6 años, nos da algunos consejos “la madre tendrá que dar al bebé sensación de seguridad. Lo fundamental es que adquieran el gusto por el agua de una manera totalmente lúdica. El éxito radica en crear un ambiente relajado donde tanto el niño como los padres disfruten de las clases, ayudando al bebé a sentirse más seguro.”
 

Beneficios para tu bebé

 

La natación aporta:

 

-la mejora del sistema respiratorio, fortaleciendo los pulmones.


-la mejora del sistema cardiocirculatorio, fortaleciendo el corazón y favoreciendo la circulación sanguínea al adoptar la postura horizontal. -la mejora del sistema inmunológico.


-un mayor desarrollo psicomotor, mejorando la coordinación y fortaleciendo los músculos.


-ayuda a mejorar la postura corporal y desarrolla la flexibilidad.


-ayuda a los bebés a relajarse, evitando los estados de ansiedad y favoreciendo el descanso, además de aumentar la seguridad de los niños.


-prepara al niño para un estilo de vida activa, evitando muchos de los problemas del sedentarismo, como el sobrepeso.
 

Fortalece el vínculo entre los padres y el niño

 

Apuntarte con tu hijo a clases de matronatación no sólo os aportará beneficios físicos. El beneficio emocional es uno de los objetivos más importantes que busca la natación para bebés; el fortalecimiento de los lazos que unen a los papás con sus niños y la profundización en el conocimiento mutuo. Los pequeños perciben los sentimientos de amor y cuidado que les transmiten sus padres en la piscina, al tiempo que comparten una divertida experiencia que seguramente querrán repetir tanta veces sea posible. Con este tipo de actividades, además, se consigue una mayor complicidad entre mamá y papá, que pueden compartir cómo su pequeño avanza en su desarrollo de una manera amena y relajada.
 

Antes de ir a la piscina

 

Toma nota de los preparativos que pueden ayudar a tu niño a adaptarse mejor y más rápido a las clases de matronatación o natación para bebés.

-Lo primero que debes hacer es consultar con el pediatra la decisión de acudir con tu bebé a clases de matronatación, nadie como él para aconsejarte.

-Una vez que tu pediatra te haya dado el visto bueno, puedes ir disminuyendo poco a poco la temperatura del baño de casa hasta llegar a los 34 ºC aproximadamente, para que, al llegar a la piscina, el niño no note un cambio demasiado brusco de temperatura.

-Intenta transmitirle seguridad mientras le estás bañando.

-Asegúrate de escoger una piscina que cumpla todos los requisitos de seguridad e higiene para las clases de bebés, como el nivel de cloro, la temperatura, que los profesores sean profesionales cualificados, etc.

 

María Hita recomienda poner especial atención a la hora de seleccionar el Centro y exigir lo mejor para los niños, “la temperatura del agua deberá estar a unos 30 grados centígrados, el personal que imparta las clases estará específicamente cualificado para trabajar con niños. Es importante que la piscina sea diseñada sólo para niños, con vestuarios y cambiadores totalmente climatizados. Pero sobre todo recomiendo no establecer un determinado periodo de tiempo para lograr objetivos, cada niño aprenderá a su ritmo”.
 

La prudencia, tu mejor aliada

 

Cuanto mayor sea el dominio de tu hijo en el agua, mayor será su seguridad, y por lo tanto, también tu tranquilidad, aunque nunca debemos olvidarnos de vigilar a nuestros niños mientras se bañan, ni delegarlo en terceras personas. El “ahogamiento” es un accidente infantil que merece especial atención ya que, según un estudio realizado en julio de 2002 por el Hospital de Nens de Barcelona, éste ocupa el séptimo lugar entre todas las causas de accidentes infantiles.

 

Entre los accidentes mortales ocupa el segundo puesto después de los de tráfico. Aproximadamente el 80% de estas muertes por ahogamiento se producen en la piscina de casa. Estos escalofriantes datos hacen que sea tarea primordial extremar las precauciones respecto a la atención y cuidado de nuestros niños a la hora de bañarse, ya sea en la playa, en una piscina pública o en la piscina de nuestra casa. Otros datos Pero, en nuestro país, los accidentes de muerte infantil por ahogamiento son casos prácticamente aislados si los comparamos con otros lugares; especialmente con los países en vías de desarrollo. Según un informe de UNICEF sobre la zona de Asia Oriental y el Pacífico, las muertes por ahogamiento son la primera causa de mortalidad entre los menores de 5 años. Además este estudio destaca que previendo este tipo de accidentes, la tasa de mortalidad infantil podría llegar a descender hasta un 40%.
 

Precauciones con los baños



-Los niños deben estar siempre acompañados y vigilados por un adulto. Por supuesto, nadie mejor que sus padres para hacerlo. Si es posible, báñese en lugares con socorrista.

-Si el niño nada con dificultad, no deje que se meta en una zona donde el agua le cubra más de la cintura, y siempre con manguitos o flotador.

-Después de una comida abundante, no debe bañarse hasta pasadas dos horas, pues la distribución de la sangre en el aparato digestivo hace disminuir el riego sanguíneo del resto del cuerpo, lo que puede provocar un corte de digestión.

-Si está en la playa, respete las banderas y extreme la precaución en las zonas de corriente.

-Si está en la piscina, tenga mucho cuidado con los bordillos, que suelen estar resbaladizos, así como con los trampolines y con tirarse de cabeza; una mala caída puede provocar lesiones de distinta gravedad en espalda y cervicales.

-En el caso de niños con problemas en los oídos, es recomendable el uso de tapones, y evitar que buceen.


Fuentes: Orgaz Nursery School”, www.orgazschool.com

Redacción: Lola García-Amado

0 Comentarios

Escribe tu comentario

iniciar sesión registrarte
×


×
×
×