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Suplementos vitamínicos, ¿una moda o una necesidad?

Suplementos vitamínicos, ¿una moda o una necesidad?

Suplementos vitamínicos, ¿una moda o una necesidad?
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Desde hace unos años se han puesto de moda los suplementos vitamínicos, ya que la gente cada vez se preocupa más por la salud y por tener una dieta sana y equilibrada que incluya todos los aportes necesarios. Pero… ¿es necesario que los lactantes y los niños los tomen? La respuesta es unánime: no. Todas las Asociaciones médicas y pediátricas están de acuerdo, los niños deben obtener las vitaminas de los alimentos, y sólo en caso de deficiencias alimentarias, de los complejos vitamínicos


¿Qué son los suplementos vitamínicos?

Las vitaminas forman parte de nuestra alimentación diaria. Constituyen un grupo heterogéneo de sustancias naturales cuya presencia resulta necesaria para que los organismos vivos desarrollen sus funciones vitales adecuadamente. Las vitaminas intervienen de forma directa o indirecta en múltiples y complejos sistemas de reacciones químicas (metabolismo) que se producen dentro de los seres vivos.

Aunque la cantidad requerida de vitaminas para cada día es mínima, la importancia de estas sustancias radica en que el organismo no las puede fabricar y por lo tanto dependemos directamente de lo que tomamos a través de los alimentos; como ningún alimento contiene todas las vitaminas necesarias, nuestra dieta ha de ser obligatoriamente variada.

Además de a través de los alimentos, desde hace unos años se comercializan suplementos vitamínicos que proporcionan las vitaminas necesarias para el cuerpo (hierro, calcio, vitamina C, etc.). Estos suplementos suelen ser en forma de grageas y se recomiendan en estados carenciales.


¿Qué enfermedades produce su carencia?

Para el Dr. Manuel Merino Moína, pediatra, “la falta casi absoluta de vitaminas puede dar lugar a enfermedades carenciales, hoy día casi inexistentes en los países desarrollados, como el escorbuto (falta de vitamina C), la pelagra (falta de vitamina B1) o el raquitismo (falta de vitamina D)”.

Sin llegar a estos extremos, la falta de vitaminas afecta al desarrollo y al crecimiento, y puede ocasionar problemas futuros como osteoporosis, anemia, sistema inmunitario débil…


¿Y el exceso de vitaminas?

“Aunque por lo general sólo se hable de las vitaminas para referirse a su carencia, el exceso de aporte de vitaminas –explica el Dr. Juan Bravo Acuña- puede provocar también enfermedades (intoxicaciones). Estos problemas son característicos de las vitaminas liposolubles pues, cuando su aporte es excesivo, quedan retenidas acumulándose en el cuerpo. Los casos más habituales son los de la intoxicación por vitamina D y por vitamina A”.


¿Debe un niño tomar suplementos vitamínicos?

Todas las Asociaciones coinciden en la respuesta a esta pregunta: no es necesario, aunque tampoco es perjudicial si se administran las dosis adecuadas. Organizaciones como la Asociación Médica Estadounidense (American Medical Association) y la Asociación Dietética Estadounidense (American Dietetic Association) recomiendan que los niños saludables obtengan todos los nutrientes de los alimentos en lugar de los suplementos vitamínicos.

Los nutrientes que tienen la mayor posibilidad de ser deficientes en la dieta de un niño son el calcio, el hierro, la vitamina C, la vitamina A, el ácido fólico y la vitamina B6. La Asociación Española de Pediatría no recomienda los suplementos vitamínicos diarios para niños normales y saludables; sin embargo, si un padre desea suministrar a su hijo una multivitamina pediátrica estándar, no corre ningún riesgo.

Según el Dr. Merino y el Dr. Bravo, “no se debe hacer ver a los niños que necesitan tomar pastillas o jarabes para estar fuertes y sanos. Las vitaminas están en los alimentos y una dieta variada que incluya productos crudos, como frutas y determinadas verduras, asegura un aporte más que suficiente de vitaminas, por lo que es innecesario y puede incluso llegar a ser perjudicial para la salud, tomar suplementos vitamínicos en forma de productos farmacéuticos o de herbolario”.

Lo que se recomienda es ofrecer al niño una dieta sana y variada, que incluya todos los días alimentos de los cuatro grupos clásicos y así estarán sobradamente cubiertas todas las necesidades vitamínicas. En cambio, sí se recomiendan y es común administrarlos en niños prematuros o de bajo peso, o que muestren deficiencias en el crecimiento y el desarrollo.

Por ejemplo, los niños que no consumen suficientes productos lácteos presentan un riesgo particular de deficiencia de calcio, lo que interfiere en el crecimiento y desarrollo de los huesos. Si un padre le quiere dar más calcio para asegurarse de que no carezca de esta vitamina, existen multitud de productos en el mercado que el pediatra puede recomendar, que le ayudarán y en ningún caso le perjudicarán si toma la dosis adecuada. Pero lo mejor será siempre proporcionarle alimentos ricos en calcio, como la leche, el yogur o el queso.


¿Y los lactantes?

“La leche materna –dice el Dr. Merino- posee todas las vitaminas necesarias para el crecimiento del bebé, aunque en algún caso podría resultar insuficiente su contenido en vitamina D. Por esta razón, muchos pediatras recomiendan la administración a los lactantes, durante el primer año de su vida, de suplementos vitamínicos en forma de gotas. Especialmente en los meses de invierno y si se vive en regiones poco soleadas, ya que esta vitamina se fabrica en parte en la propia piel, gracias a los rayos del sol. Las fórmulas adaptadas están también suplementadas con vitaminas, con lo que si toma leche de fórmula no habría que añadir suplementos”.

En general la leche humana parece contener cantidades adecuadas de la mayor parte de las vitaminas. Es rica en vitaminas A, C y E. La vitamina B depende de la ingesta materna, si ésta es variada su contenido en ella será el adecuado. Las madres vegetarianas pueden tener leche deficiente en vitamina B6 y B12 si no complementan su dieta, pues la fuente de vitamina B12 es la proteína animal.

Un caso especial es el de la vitamina K. El contenido de vitamina K en la leche materna puede ser insuficiente los primeros días de vida y además los bebés recién nacidos no pueden producirla, por ello se recomienda la administración intramuscular de 1 mg de vitamina K el primer día de vida para prevenir la aparición de enfermedades hemorrágicas, poco frecuentes pero graves.


¿Las vitaminas abren el apetito?

Forma parte de la creencia popular la idea de que las vitaminas abren el apetito. Lo cierto es que esta idea es un error. El apetito no se modifica por la administración de vitaminas, los medicamentos que sí producen este efecto no aportan ningún nutriente esencial al organismo, sino que simplemente provocan una sensación "artificial" de ganas de comer (además de ganas de dormir) en quienes los reciben.


Fuentes: Dr. Manuel Merino Moína y Dr. Juan Bravo Acuña, pediatras.
Redacción: Irene García

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