¿Cómo hacer que mi hijo coma de todo?

¿Cómo hacer que mi hijo coma de todo?
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Muchos niños se resisten a comer ciertos alimentos (generalmente, verduras, pescados y/o frutas), para gran disgusto de sus padres y perjuicio para su desarrollo y crecimiento. Aunque seas de los que se desesperan cada vez que llega la hora de la comida, siguiendo una serie de consejos lograrás que tu hijo coma de todo

¿Por qué tantos problemas?


Muchos niños malcomedores comienza a serlo cuando se les introduce la alimentación complementaria, en torno a los 6 meses de edad. Es en este momento cuando se les empieza a dar papillas de frutas y verduras, para después ir introduciendo el resto de alimentos. Algunos  ponen pegas a estas primeras papillas, aunque otros las aceptan bien y comen de todo (pescado, verduras…) hasta que se les empieza a dar en trozos menudos en lugar de en papilla. Ahí es cuando empieza el verdadero problema.


Muchos padres se preguntarán por qué un alimento que comía su hijo perfectamente triturado y mezclado con otros en papilla deja de gustarle cuando lo sacas de ella. Algunos de los posibles motivos son:


- No les agrada su sabor: Ciertos pescados y verduras pueden resultar insípidos a los niños, sobre todo si se hacen hervidos. Otros les pueden parecer muy fuertes, como los pescados azules, la coliflor, etc. Por eso, es una buena idea que los acompañes de salsas o los prepares de formas distintas (rebozado, escabechado, empanado…) para que le dé más sabor o disminuya ese sabor fuerte que le disgusta.

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- Las espinas: A muchos niños les echa para atrás las espinas ya que por mucho cuidado que tengas, siempre puede quedarse alguna. Este problema tiene fácil solución: compra lomos o filetes limpios de espina de la pescadería. No tiene por qué ser fresco, el pescado congelado es igual de bueno y conserva todas sus propiedades.


- Malos hábitos alimentarios: Si vosotros no coméis nunca verduras, frutas o pescado, difícilmente podréis conseguir que vuestros hijos lo coman. Los niños ven en vosotros el ejemplo a seguir e imitan vuestro comportamiento, por lo que deberéis sentaros todos juntos a comer o cenar las verduras o pescados que tan poco le gustan. Además, no debéis rendiros en el primer intento, si le ponéis un plato de judías verdes y no se las quiere comer, inténtalo de nuevo a la semana siguiente, y a la siguiente, así hasta que se acostumbre a su sabor y se las coma, le gusten más o menos.


- Chantaje emocional: Los niños son muy listos, en cuanto vean la importancia que le dais a la comida, la usarán como moneda de cambio para lograr lo que desean. No permitas que eso pase.


Trucos y consejos


- Instaura unos buenos hábitos alimenticios desde pequeñito. Debe acostumbrarse a comer de todo. Si no le gusta un tipo de verdura concreto (como el brócoli, por ejemplo), no hace falta que la coma, siempre que coma otras como judías verdes, repollo, acelgas, espinacas, etc.


- La comida debe ser un momento de diversión en familia, lo que no significa que se coma viendo la televisión, al contrario, debéis aprovechar ese momento juntos para hablar de vuestro día, contaros cosas, compartir confidencias y, por qué no, enseñarles lo importante que es una buena alimentación.


- Se debe comer siempre a la misma hora (exceptuando días especiales) y en el mismo lugar. Los niños deben ver que el momento de la comida es importante y hay que respetarlo.


- Nunca te des por vencido ante el primer “no”, ya que puede ser circunstancial (quizá ese día estaba cansado o enfadado). Además, los niños necesitan un tiempo para que sus papilas gustativas se acostumbren a los nuevos sabores. Haz que poco a poco se lo vaya comiendo: un día dos cucharadas, otro medio plato, etc.


- No cedas a su chantaje. Si le preparas un plato que no le gusta, se pone a llorar y se niega a comérselo, no le prepares algo que sí le gusta. La comida es la que es, si quiere la come y si no, no come. Por una comida que se salte no le va a pasar nada. Verás cómo cuando tenga hambre, acepta comer lo que le pongas.


- Adecúa la cantidad a su edad. Muchos niños se angustian simplemente con ver el plato lleno. Ponle menor cantidad y, si se queda con hambre y quiere repetir, mejor.


- Nunca utilices la comida como premio o castigo. Es mejor que el niño la vea como algo cotidiano y básico que hay que hacer, no como un medio de chantaje.


- Implícale en la comida permitiendo que te ayude a comprar, cocina o poner la mesa. Incluso puede ayudarte a elaborar el menú, siempre dentro de unas posibilidades cerradas que tú le des.


- Haz atractivos los platos. Como decíamos, nos cocines siempre de la misma manera, hay múltiples posibilidades: asado, a la plancha, frito, rebozado, etc. Además, puedes enmascarar ciertos alimentos en platos que les resulten más apetitosos, como lasaña de verduras, hamburguesa de pescado, empanada de atún, etc. También puedes jugar con las formas y los colores.


- Nunca le presiones. Destierra de tu vocabulario expresiones como “¡Termínate el plato!” o “Si no te acabas el pescado, no hay postre”. Es la mejor manera de que consigas justo lo contrario y de que la hora de la comida se convierta en un drama.


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Fecha de actualización: 27-06-2012

Redacción: Irene García

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