Para aquellas mujeres que sufren muchos dolores o que padecen ciertas complicaciones, la cirugía es el mejor método para curar esta enfermedad, aunque también tiene sus inconvenientes…
La endometriosis es una enfermedad relativamente frecuente que provoca la aparición de tumores benignos en los ligamentos uterinos a causa de la retención del endometrio dentro del organismo. Estos tumores crean tejido cicatricial en la zona y unas molestias que pueden llegar a ser muy graves: hemorragias intensas, dolores pélvicos y de espalda muy fuertes, infertilidad, obstrucción intestinal, problemas en el aparato urinario, etc.
Existen muchas medidas que se pueden adoptar según la enfermedad sea más o menos grave y cause más o menos sus molestias y complicaciones: terapia hormonal para equilibrar las hormonas, seguir una dieta rica en ciertos nutrientes, fitoterapia o, si los dolores son muy leves, simplemente paracetamol.
No obstante, en aquellas mujeres que sufren complicaciones muy serias, es necesario recurrir a la cirugía. Existen dos posibles tratamientos, uno menos invasivo y que deja abierta la puerta a la maternidad, y otro más radical recomendado para mujeres que no quieren tener más hijos:
- Laparoscopia: Por medio de dos pequeñas incisiones en el bajo vientre, se extraen los tumores y tejidos dañados o se destruyen con calor intenso y se cierra los vasos sanguíneos. Así, se respeta el tejido sano alrededor de la endometriosis, la recuperación es rápida y la mujer conserva su aparato reproductor para poder tener hijos.
- Laparotomía: Es una cirugía mayor y más radical, ya que con ella se extirpa no solo el tejido dañado, sino también el útero entero (incluso a veces los ovarios y las trompas de Falopio). De esta manera, la mujer queda totalmente estéril. La recuperación de esta cirugía también es más lenta y deja mayores secuelas.