Pérdidas de sangre durante el embarazo
A pesar de que son bastantes comunes en el primer trimestre de embarazo, las pérdidas de sangre son muy alarmantes. Una de cada cinco mujeres sangra en las primeras semanas sin que esto provoque ningún daño al feto ni al desarrollo de la gestación. De hecho, solamente un 3% de las embarazadas que experimentan pérdidas sufren un aborto espontáneo. No obstante, conviene acudir al médico siempre para asegurarse
¿Por qué se producen?
- Sangrado de implantación. Es posible que tengas ligeras pérdidas de sangre, durante uno o dos días, cuando el óvulo fecundado se está adhiriendo a la pared del útero (produciendo la ruptura de algunas venas y arterias que irrigan normalmente el endometrio). Este es un proceso que comienza seis o siete días después de la fertilización, cuando probablemente todavía ni siquiera sepas que estás embarazada. En muchas ocasiones no es más que una gota de sangre, aunque en otras puede llegar a confundirse con una menstruación ligera. El color suele ser rojo oscuro o marrón. Puede durar varios días, pero nunca más de cinco. No es grave, sino simplemente un síntoma más del embarazo que comienza. En caso de ser una pérdida abundante, sangre roja o acompañarse de dolor, debes acudir inmediatamente al médico.
- Aborto espontáneo. Las pérdidas de sangre o la hemorragia pueden constituir un primer síntoma de aborto espontáneo, especialmente si vienen acompañadas de dolor abdominal o retortijones, similares a los que te pueden dar durante la menstruación. Una cuarta parte de las mujeres embarazadas tienen leves pérdidas o hemorragia al comienzo del embarazo, y alrededor de la mitad de estas mujeres sufren un aborto espontáneo. Para confirmar que nada grave ocurre, conviene ir al médico para que éste realice una serie de pruebas, entre ellas una ecografía. Si ésta muestra que los latidos del corazón de tu bebé son normales entre las semanas siete y once, las probabilidades de que tu embarazo continúe de forma normal son más del 90%. Para asegurarse, el médico te recomendará reposo al menos hasta la semana 12.
- Cambios hormonales. Aunque el ciclo ovulatorio se interrumpe durante estos nueve meses, seguirás experimentando cambios hormonales similares en los momentos en los que te tocaría ovular, cambios que pueden dar lugar a pequeños sangrados similares a la hemorragia menstrual.
- Embarazo ectópico. A veces, el embrión se desarrolla en un lugar diferente al útero, como en la trompa de Falopio, en la cavidad abdominal, etc. Este tipo de embarazo nunca es viable, por lo que la única solución es extraer el embrión. En este caso se experimenta un fuerte dolor abdominal, pérdidas de sangre, náuseas y debilidad.
- Hematomas interdeciduotrofoblásticos. La formación de pequeños lagos sanguíneos entre la superficie del útero y el tejido propio del embarazo, denominados hematomas interdeciduotrofoblásticos, también pueden ser causa de hemorragia, en general sin acompañarse de dolores abdominales. En la mayoría de los casos se reabsorben y desaparecen espontáneamente.
- Embarazo molar. Si la placenta crece de forma anormal durante los primeros meses se convierte en una masa de quistes (llamada mole hidatidiforme) que se parece a un racimo de uvas blancas. El embrión no se llega a formar o se forma mal y no puede sobrevivir. En este caso, la hemorragia vaginal es normalmente de color marrón oscuro, se produce alrededor de la 10ª semana de embarazo y va acompañada de náuseas y vómitos de carácter grave, alta presión arterial y calambres abdominales.
Traumatismos en el cuello uterino. En las primeras semanas, es muy común sangrar debido a un traumatismo provocado en el cuello uterino, que está muy congestivo debido a su mayor irrigación sanguínea y muchas veces inflamado por la presencia de gérmenes vaginales, muy frecuente en esta etapa del embarazo. En especial después de una relación sexual puede aparecer una pequeña hemorragia que desaparece espontáneamente. Por la misma razón, después de un examen ginecológico, puede haber escasa hemorragia genital.