Cuándo acudir al médico
¿Cuándo es el momento de solucionar por ti misma una dolencia y cuando es necesario acudir al médico? Tratar de discernir entre una falsa alarma y una verdadera urgencia suele resultar difícil
Muchas mujeres, por no querer molestar o no parecer demasiado alteradas por algo que quizás no tiene importancia, se lo piensan dos veces antes de llamar al doctor. Pero un dolor o una molestia por pequeña que sea siempre es causa de preocupación en una embarazada, especialmente si ésta es primeriza. Su desconocimiento en la materia puede desembocar en una excesiva angustia por querer que el futuro bebé esté bien.
Si bien es cierto que algunos casos pueden tratarse desde casa por una misma o no suponen un riesgo para el feto, otros exigen acudir al médico urgentemente para remediarlos.
Muchos pueden solucionarse con una simple llamada y no es necesario acudir al hospital, pero si aún así estás intranquila no dudes en visitar a tu ginecólogo.
Si experimentas algunas de las siguientes dolencias, consúltalo de inmediato:
Sangrado, fiebre, dolor y calambres
Aunque muchas mujeres sufren ligeras pérdidas durante el embarazo y son absolutamente normales, cuando éstas se vuelven persistentes y abundantes y van acompañadas de fiebre, calambres e incluso dolor, puede ser síntoma de un aborto espontáneo. El segundo mes es el momento en el que existe más riesgo de sufrirlo. Las causas, en la mayor parte de los casos, se desconocen. Poco se puede hacer si este fuera el caso, más que tratar de llevar una vida sana, evitando sustancias tóxicas y ejercicio excesivo. Los médicos podrán aconsejar reposo y determinar si el embarazo sigue adelante o no. La placenta no suele desprenderse de la pared del útero hasta después del alumbramiento, pero en ocasiones parte o la totalidad se desprende antes del parto y se manifiesta con sangrado vaginal. Este trastorno puede ser mortal para el feto, por lo que si tienes una hemorragia debes acercarte al hospital lo antes posible.
Dolor de cabeza, mareos y desmayos
Si sufres cefaleas constantes y éstas se acompañan de desvanecimientos, mareos y visión borrosa, debes llamar a tu médico. Mientras lo haces o esperas, busca un lugar donde sentarte y descansar si te encuentras mareada. Trata de beber un poco de agua (ya que muchas veces estos mareos son consecuencia de una deshidratación) y recuéstate sobre tu lado izquierdo.
Vómitos acompañados de fiebre o dolor
Si tienes náuseas más allá del primer trimestre, vomitas más de una vez al día y además sientes fiebre o dolor, debes acudir a tu médico. Aunque las náuseas y los vómitos son comunes durante el embarazo y no tienen por qué ser síntoma de ninguna enfermedad que pudiera afectarte a ti o a tu bebé, la incapacidad de ingerir alimento sí puede suponer un riesgo para el feto.
Dolor pélvico severo
La mayoría de las madres experimentan presión abdominal y pélvica durante la gestación, pero si estas ligeras molestias se tornan dolorosas y persistentes pueden significar algo más. Bebe agua, túmbate y descansa. Si esto no te aliviara los dolores no dudes en presentarte en Urgencias.
Frecuentes y dolorosas ganas de orinar
Hacer pis frecuentemente es muy común durante la gestación y no tienes por qué preocuparte. Ahora bien, si al hacerlo sientes quemazón y dolor aunque tengas la vejiga vacía entonces puede ser un síntoma de infección urinaria, también habitual en las embarazadas, pero no por ello menos molesto o peligroso. Por eso debes ponerte en contacto con tu doctor ante el primer síntoma para que tome las medidas oportunas y evitar de este modo posibles complicaciones, que pueden implicar partos pretémino o bebés con bajo peso al nacer.
Para prevenir una infección de orina, bebe suficiente agua, vacía tu vejiga antes y después de mantener relaciones sexuales, utiliza ropa interior de algodón y evita los pantalones demasiado ajustados.