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Herpes durante el embarazo

Herpes durante el embarazo

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El herpes es una enfermedad contagiosa bastante común en las mujeres y muy peligrosa para los recién nacidos. Aunque la mayoría de embarazadas portadoras de este virus no lo transmite a sus hijos en el momento del alumbramiento, es mejor evitar el contagio practicando una cesárea en vez del parto vaginal


¿Qué es el herpes genital?

Es una enfermedad contagiosa que se transmite sexualmente y que, en el caso de una mujer embarazada, puede afectar gravemente al bebé en el momento de nacer. Está causado por el virus del herpes simple, similar a los que producen la varicela y el herpes zoster.

Hay dos tipos principales de virus del herpes simple: el tipo 1, generalmente relacionado con llagas o inflamaciones en la boca y los labios, y el tipo 2, que por lo general produce llagas en los genitales. Sin embargo, cualquiera de los dos tipos puede afectar indistintamente a ambas zonas.

Los síntomas principales de esta dolencia son pequeñas lesiones vesiculares ulcerativas en la zona, fiebre, dolores musculares, picazón, ardor al orinar, aumento del flujo vaginal, inflamación en los labios y dolor e inflamación en los ganglios inguinales.

Sin embargo, la mayoría de las infecciones de herpes, tanto primarias como recurrentes, no producen síntoma alguno. Por lo general, estas infecciones asintomáticas (o silenciosas) no son diagnosticadas y, por esta razón, el 90% de las personas contagiadas con herpes genital no sabe que está infectada. Aún así, pueden transmitir el virus a otros, incluidos sus bebés.

El herpes se transmite por contacto directo con la persona infectada. Normalmente el contagio se produce en las relaciones sexuales, pero una persona portadora del virus puede llevarlo de una parte a otra del cuerpo si no se lava bien las manos después de tocar la zona afectada.


¿Y si me contagio de herpes estando embarazada?

El herpes es una enfermedad muy peligrosa para los recién nacidos, puesto que debido a su desarrollo incompleto del sistema inmunitario de defensas, puede comprometer al sistema nervioso central (encefalitis) o incluso puede llegar a ser letal en los casos de sepsis herpética.

Si bien la mayoría de las mujeres con herpes genital tiene bebés saludables, un pequeño número de ellas transmite el virus a sus hijos durante el trabajo de parto y el alumbramiento. Por esta razón, es especialmente importante que las mujeres embarazadas reconozcan los síntomas de esta enfermedad y procuren obtener tratamiento médico inmediato si creen que están infectadas. También deben informar a su médico si han tenido herpes en el pasado, para que pueda tomar las medidas necesarias y proteger al bebé de la infección.

Las mujeres que contraen herpes genital por primera vez cerca de la fecha de parto tienen del 30 al 50% de probabilidad de transmitir la infección a sus bebés durante un parto vaginal, tengan o no síntomas. El riesgo es tan alto porque la embarazada que acaba de contagiarse con el herpes no ha podido producir todavía los anticuerpos contra la enfermedad que podrían ayudar a proteger a su bebé durante el alumbramiento. Los estudios sugieren que alrededor del 2% de las mujeres embarazadas que nunca antes han tenido herpes lo contraen durante el embarazo.

Las mamás que tuvieron herpes antes de la gestación y tienen un brote de la enfermedad o una infección silenciosa en el momento del parto vaginal, tienen sólo aproximadamente un 3% de probabilidades de contagiar a sus recién nacidos, un porcentaje bajo. En algunos casos, los análisis de sangre pueden diferenciar entre una infección nueva y la recurrencia de una anterior.

Si se está en el primer trimestre de gestación, el médico puede recetar una serie de medicamentos antivirales para tratar la enfermedad. Pero si falta poco para el parto, es más fácil que se produzca el contagio, sobre todo si la embarazada aún no está totalmente curada en el momento de dar a luz. Por eso, lo más probable es que los médicos recomienden una cesárea, para evitar el contacto directo del niño con la zona infectada.

Riesgos para el recién nacido


Los bebés suelen presentar llagas en la piel o en la boca, o infecciones en los ojos. Cuando la infección se limita a estos órganos, la mayoría de niños continúa desarrollándose normalmente, si bien pueden producirse daños graves permanentes en los nervios o en los ojos.

Sin embargo, a menudo las infecciones de herpes en los recién nacidos alcanzan al cerebro y a muchos órganos internos. Los bebés infectados pueden parecer irritables, comer poco y sufrir convulsiones. Muchos de los niños que sobreviven a las infecciones generalizadas y a los problemas cerebrales terminan con incapacidades permanentes, como retraso mental, parálisis cerebral, convulsiones, ceguera o sordera.

Tratamiento y prevención


En los adultos, el tratamiento consiste en una serie de fármacos que pueden reducir las crisis y ayudar a aliviar los síntomas del herpes. Alguno de ellos está permitido para las mujeres embarazadas, y puede administrarse por vía intravenosa, oral o en forma de ungüento.

A los recién nacidos contagiados se les trata con este mismo medicamento, muy efectivo en la curación de infecciones localizadas en los ojos, la piel o la boca. Es importante tratar a los bebés infectados rápidamente, antes de que se propague la enfermedad, porque el fármaco es menos eficaz una vez que el virus se ha dispersado al cerebro y a otros órganos internos.

Si la mujer embarazada tiene antecedentes de herpes, deberá tener cuidado durante la gestación y tomar precauciones especiales, sobre todo durante el último trimestre. Si es la pareja la que tiene antecedentes, debería hacerse una análisis de sangre para determinar si está o no infectado (ya que podría tener una infección silenciosa). En cualquier caso, lo mejor es que en ambos casos se utilicen preservativos de barrera durante las relaciones sexuales.



Redacción: Irene García

 

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