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Si el parto no llega nunca

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Si el parto no llega nunca
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Si has pasado de la semana 40 y no hay indicios de que vayas a dar a luz en breve, los nervios, las molestias, el estrés… empezarán a volverte loca. Aparte de los trucos caseros para provocar el parto (hacer el amor, la comida picante, el ejercicio) el médico puede tomar la decisión de inducirlo mediante fármacos, la rotura de membranas o la maduración cervical. De una forma u otra, tranquila, que tu bebé acabará naciendo


Un embarazo tardío


Es bastante normal que el embarazo dure más de lo previsto. Según los expertos, el 95% de los bebés que nacen lo hacen después de la fecha prevista para el parto. Se denomina embarazo tardío al que se prolonga más allá de la semana 42, cuando la mayoría dura entre 38 y 41. Alrededor del 5% de gestaciones son tardías.


Los motivos para que se produzca un embarazo tardío son varios:


- Error de cálculo. Los médicos calculan que la fecha de la concepción se produce catorce días después de la última menstruación. A partir de ahí, determinan la fecha del parto. Sin embargo, son pocas las mujeres que tienen un ciclo regular, de 28 días exactos, cálculo en el que se basan las cuentas teóricas. Por esta razón, la ovulación podría producirse otro día, con lo que se retrasaría la fecha de la concepción y, en consecuencia, la del parto.


- Retraso fisiológico. Puede haberse producido que el óvulo, después de fecundado, tardara más de lo previsto en anidar en la mucosa del útero, o que el feto haya madurado más lentamente de lo normal.


- Cambios hormonales. A veces las hormonas sufren variaciones, lo que hace más difícil determinar con precisión la fecha de parto. Por ejemplo, cuando la concepción se produce después de los 40 años, después de un aborto espontáneo o poco después de haber suspendido el uso de la píldora anticonceptiva.


- Según la forma del cuello del útero.
Cuando el útero es alargado, necesita más tiempo para prepararse para el parto.


- Consumo de medicamentos. Tomar ciertos fármacos –como algunos analgésicos- cerca de la fecha prevista para el alumbramiento puede retrasar la aparición de las contracciones.


- Ser madre primeriza.
El primer parto tiene más posibilidades de producirse después de la 40ª semana. Según los expertos, estas mujeres necesitan unos días más de gestación para que el cuello del útero se prepare para dar a luz, puesto que todavía no ha sido modificado por un parto anterior.



El cuidado del bebé


Es de vital importancia saber que el bebé está totalmente maduro antes de provocar el parto, pero tampoco puede permanecer más tiempo del adecuado, ya que el exceso de madurez del feto también puede ser peligroso. Durante estas últimas semanas, se realizarán una serie de exámenes:


- La monitorización:
A través de un sensor que se conecta al abdomen de la madre y a un ordenador, se comprueba que el ritmo cardiaco del bebé y las contracciones del útero son regulares. El examen dura entre 20 y 30 minutos, y se repite cada 48 horas entre las semanas 40 y 41, y cada 24 horas entre las semanas 41 y 42.


- La velocimetría doppler: Se trata de una técnica de ultrasonidos que se realiza durante las ecografías. Mide la circulación de la sangre de la madre y del niño. De esta forma se valora si el feto sigue recibiendo alimentos y oxígeno de forma adecuada.


- La amnioscopia: Esta técnica evalúa la calidad, el color y la transparencia del líquido amniótico que rodea al niño. Consiste en la introducción de un pequeño tubo en el cuello del útero, a través de la vagina. Un líquido amniótico escaso, denso y oscuro indica sufrimiento del feto. Se trata de un método casi totalmente abandonado.


- La ecografía: Este método permite visualizar el interior del útero. Se utiliza para valorar el estado de la placenta y para controlar la cantidad de líquido amniótico.


- Perfil biofísico materno-fetal: Se realiza, aproximadamente, en la semana número 39 y tres días, después en la semana numero 40 y tres días y, finalmente, en la semana número 41 cumplida. Valora cómo está la madre en ese momento, si tiene factores de riesgo como gestosis, presión alta, etc., y aporta información sobre la salud del niño.


Formas caseras de inducir el parto


Existen una serie de trucos para provocar el parto. Hacer el amor es, probablemente, el método más placentero. El esperma humano contiene prostaglandinas naturales, muy estimuladores para el útero. El coito no es peligroso para el bebé, a menos que el ginecólogo haya dicho lo contrario. La estimulación de los pezones, ya sea durante el sexo o por ti misma, también puede provocar la liberación de oxitocina, una hormona que contrae el útero y madura el cérvix. Esto funciona mejor si los pezones se “hacen rodar” entre el pulgar y el índice durante unos veinte minutos. Puede hacerse varias veces al día.

El ejercicio, como caminar o subir escaleras, también ayuda ya que la cabecita del bebé comenzará a ejercer cada vez más presión sobre su cuello uterino. Al menos, el hecho de realizar una breve caminata podría ayudar a que el niño se coloque en una mejor posición para el parto.

La comida picante y exótica también puede servir, siempre que luego no te produzca ardor de estómago. Pero ni se te ocurra probar aceite de ricino. Además de tener un sabor asqueroso, puede provocar diarrea, calambres, náuseas, vómitos, deshidratación, fatiga y hasta contracciones uterinas espasmódicas pero inefectivas.

La acupuntura o la acupresión y los remedios homeopáticos y herbales son estrategias igualmente válidas para relajarse y estar entretenida durante la espera. No obstante, consúltalo antes con tu médico, puesto que algunos de estos preparados pueden ser potencialmente peligrosos.


Métodos de inducción médica


Si los remedios caseros no funcionan, y el parto no llega nunca, lo más probable es que el médico acabe tomando la determinación de provocarlo a partir de la semana 42. El parto inducido es menos efectivo que el espontáneo y es entre 1,5 y 2 veces más probable que necesites cesárea en casa de que sea tu primer bebé. También son más largos y es posible que debas pasar dos días o más en el hospital, mientras el cuello del útero es preparado para el parto y se provocan las contracciones.



Existen varios métodos:


- Despegamiento de membranas.
La maniobra de Hamilton es el método menos invasivo de estimulación. Para despegar las membranas, el médico hará un examen vaginal normal y luego pasará un dedo entre el cérvix y la bolsa de aguas. Esta acción estira el cérvix y libera sustancias naturales que pueden ayudar a madurarlo y/o incrementar las contracciones. Es normal tener un ligero manchado vaginal, pero no es necesario avisar al médico, a no ser que se sangre mucho o creas que has roto aguas. Sólo funciona si el cuello del útero ha empezado a abrirse.

- Maduración cervical. Pueden usarse distintos fármacos o dispositivos para ablandar, reducir y dilatar el cuello del útero. Una vez que se ha dilatado y se han roto las membranas, normalmente se administra oxitocina para iniciar las contracciones. La maduración suele hacerse con prostaglandinas (administradas en supositorio o gel) o con catéter de Foley (un tubo estrecho con un globo en el extremo que se pasa a través del cuello del útero desinflado y luego se infla en su zona más alta). Ninguno de estos procesos resulta más incómodo que un examen vaginal normal.

- Oxitocina.
Esta sustancia es liberada de forma natural durante el parto. En los casos de inducción, se administra oxitocina sintética por goteo intravenoso para hacer más fuertes las contracciones. También puede usarse para fortalecer las contracciones durante el parto.


Hay quien piensa que esta hormona produce contracciones antinaturalmente fuertes pero, dado que fortalece algunas de las primeras más dolorosas, puede ayudarte a pasar con mayor rapidez a la fase activa del parto. Si recibes oxitocina, querrán mantenerte un control uterino y fetal constante para comprobar si hay signos de estrés fetal. La cantidad que recibas puede ser aumentada o reducida para obtener un espaciamiento apropiado de las contracciones.


- Rotura de membranas. Si ya has tenido un parto vaginal anterior, y tu examen cervical resulta favorable, la simple liberación del líquido amniótico que rodea a tu bebé puede ser suficiente para hacerte entrar en la fase activa. En algunos casos, la rotura puede ser realizada en combinación de oxitocina.


Razones para la inducción


En algunos casos, la balanza médica se inclina por la inducción artificial, ya que el peligro que supone para ti y tu bebé continuar con la gestación pesa más que el aumento del riesgo de intervención cesárea. Entra las razones médicas están:


- Bajo nivel de líquido amniótico en el útero.

- Preeclampsia.

- El bebé no crece bien (restricción del crecimiento intrauterino).

- Gestación prolongada (pasa de 41-42 semanas).


Fuentes: Concepción y embarazo a partir de los 35; Laura Goetzl. Maravillosamente embarazada; Lynn Huggins-Cooper.
Redacción: Irene García.

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