La episiotomía no es una técnica rutinaria; se utiliza en aquellas situaciones que se consideran necesarias. Una mujer que ya ha tenido un parto vaginal, aunque se le haya practicado una episiotomía, precisa descartar todas aquellas situaciones que hacen necesaria la episiotomía.
La episiotomía deja una cicatriz con menor elasticidad que el resto de la vagina, lo que aumenta el riesgo de desgarro en esa zona. En el momento del parto se valora el estado del periné y es aquí donde podemos ver el estado de la cicatriz anterior. Cada mujer tiene una forma de cicatrizar y cada episiotomía es distinta de otra, por no hablar del bebé que tiene que pasar por el canal del parto. No nos podemos olvidar que es un segundo parto, donde la elasticidad del resto de los tejidos es mayor.
Para aquellas mujeres que ya tengan un parto con episiotomía, sería importante realizar el masaje perineal desde la semana 35 para favorecer la elasticidad.