España es el segundo país del mundo en la donación de sangre de placenta. Tras el parto, la placenta que ha albergado al feto durante la gestación es desechada, junto con la sangre que contiene. Sin embargo, su donación puede ayudar a curar muchas enfermedades relacionadas con la médula ósea, especialmente la leucemia infantil, y no entraña ningún riesgo para el niño ni para la madre.
Sólo el 30% de los pacientes con algún tipo de cáncer hematológico consigue encontrar un donante compatible para el transplante de médula ósea. Sin embargo, desde que en 1993 se descubrió el interés terapéutico del transplante de sangre de la placenta, cientos de niños con leucemia han superado su enfermedad y vuelven a sonreír.
La sangre de la placenta y el cordón umbilical, dada su inmadurez inmunológica y su gran cantidad de células especializadas en la renovación sanguínea, hacen que su transplante, especialmente en niños, obtenga un 90% de éxito.
¿Cómo hacerse donante?
Donar esta sangre después del parto es un acto sencillo, sin ningún riesgo para la madre ni para el niño, que puede salvar muchas vidas. Los pasos a seguir son los siguientes:
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1. Para ser donante, lo primero que hay que hacer es firmar un “Consentimiento Informado” 2. Después, en el momento del parto, a la madre se le realiza un análisis de sangre para descartar procesos infecciosos que pudieran ser transmitidos por la sangre de la placenta, como Hepatitis B y C, el VIH, etc. 3. También se realiza un examen clínico de su bebé al nacimiento. |
El procedimiento es muy sencillo: consiste en una simple punción del cordón umbilical mientras la placenta está todavía en el útero tras el nacimiento del niño y después de cortar el cordón. De cada donación se suelen recoger unos 80 mililitros, una cantidad que sirve para tratar a las personas de menos de 40 kilos, niños en su mayoría.
La principal ventaja que ofrece esta sangre es que puede ser almacenada en un banco para emplearse en el momento que se necesite.
La operación, además, presenta un el elevado índice de éxito gracias a la inmadurez inmunológica de la sangre que hace posible la realización de transplantes incluso en el caso de una menor compatibilidad entre el donante y el enfermo.
La donación de sangre de la placenta es un acto voluntario y generoso, la mayor recompensa es saber que estás ayudando a salvar vidas. El transplante se realizará a cualquier paciente del mundo que lo necesite, sin otra preferencia que la mejor compatibilidad posible.
Todos los años nacen miles de niños con alteraciones genéticas en la médula ósea, para ellos una donación es su única esperanza, para ti y para tu bebé este acto de generosidad no supone ningún riesgo. No dejes que la sangre de tu placenta termine en la basura.
Para más información
Maternidades autorizadas de la Comunidad de Madrid
-Hospital Gregorio Marañón
-Hospital Santa Cristina
-Fundación Hospital Alcorcón
-Hospital Severo Ochoa de Leganés
-Clínica San José
-Clínica Nuevo Parque
-Hospital Doce de Octubre
Si quieres recibir más información puedes acudir a la Consejería de Sanidad y Consumo de la Comunidad de Madrid en Avda. de la Democracia s/n. Teléfono: 91.301.72.00 (de lunes a viernes de 9 a 14h.)