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Desterrando los mitos del parto
Desterrando los mitos del parto

Desterrando los mitos del parto

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La incertidumbre, la impaciencia por ver la cara del bebé, el desconocimiento de lo que está por llegar unido a las innumerables experiencias contadas por las madres que te rodean, hacen que, especialmente las primíparas, crean que el parto es más traumático de lo que será en verdad. Y es que el momento de dar a luz todavía sigue inspirando los más variopintos mitos. Aprende a discernir leyenda de realidad


El parto se parece más a una carnicería que a un nacimiento
 
El falso. La manida y exagerada imagen que nos muestran las películas (partos violentos, intensas contracciones, grandes hemorragias, gritos de dolor…) tiene que ver más con la imaginación de los directores que con la realidad. En la sala de partos todo es mucho más aséptico que lo que nos hacen creer en la ficción. En un alumbramiento normal la sangre no sale a borbotones durante las contracciones. Los vasos sanguíneos se abren en el momento en el que la placenta se desprende del útero. Incluso si las contracciones fueran fuertes, tampoco te retorcerás de dolor. Así que tranquila, el parto no es tan horroroso como lo pinta Hollywood.


Los fórceps son traumáticos para el bebé

Durante siglos estos instrumentos para facilitar el momento expulsivo, han gozado de muy mala reputación. Es verdad que hubo años en los que los fórceps, lejos de ayudar oportunamente en los trabajos de partos difíciles conseguían el efecto contrario e incluso servían para salvar la vida de la parturienta en los casos en los que se había perdido toda esperanza de un parto satisfactorio para el feto. Afortunadamente esos tiempos han cambiado. Los instrumentos han evolucionado enormemente y en la actualidad su empleo ya no da lugar a lesiones importantes para la madre o el bebé y hoy puede decirse que los fórceps (o la ventosa) es un medio ya no de extracción sino de ayuda a la expulsión, siendo su indicación más extendida la de abreviar el periodo expulsivo y evitar la cesárea.


Hay días en los que es conveniente no parir


Las noches de luna llena, los fines de semana, el mes de agosto, Navidades… Hay momentos que es preferible evitar, dicen. Este falso mito se sustenta en la creencia de que en determinadas fechas el número de médicos disponibles es mínimo o que el personal es insuficiente en caso de que el parto se complique. No temas. El número de matronas, enfermeros, obstetras y otros médicos está garantizado para asegurar el éxito de los nacimientos tanto si ocurren a las 3 de la madrugada de un 15 de agosto como en la medianoche de un 31 de diciembre. Si has acudido a un hospital en periodo de vacaciones o en días festivos te habrás percatado de que la plantilla es más reducida. Es cierto, ten en cuenta que algunos servicios como las clases de preparación al parto o las consultas solo funcionan los días laborables. El servicio de Cirugía, la Maternidad y los servicios de Urgencias trabajarán a pleno rendimiento.


Si el bebé se presenta de nalgas, la cesárea es inevitable

No necesariamente. La decisión de realizar una cesárea es tomada después de tener en cuenta muchos factores: el tiempo, el tamaño de la pelvis de la madre, la estatura, la posición del bebé, etc. El obstetra y demás personal evaluarán lo que mejor convenga a madre y bebé.


El dolor de las contracciones es insoportable


No vamos a negar que una contracción es molesta e incluso puede llegar a producir cierto dolor. Pero no todas las mujeres viven de igual manera esta fase del alumbramiento. El dolor varía dependiendo de cada persona, del momento del trabajo del parto, o de la forma en que se generan las contracciones. Generalmente la intensidad es progresiva, las primeras serán más suaves y el cuerpo se irá adaptando al mismo tiempo que van aumentando, de modo que los músculos se van ajustando a las contracciones.


Dar a luz en una clínica privada es más cómodo

Puede decirse que esto es casi verdad. La comodidad de los hospitales privados es una de sus grandes ventajas. Aunque cada vez es más habitual encontrar hospitales de la Seguridad Social con habitaciones individuales. 


Cuanto más grande sea el niño más largo será el parto

No necesariamente. Ha habido partos sencillos de bebés de más de 4 kg en los que no ha hecho falta el empleo de fórceps o de episiotomía. El tiempo que dura el parto no depende tanto del peso del bebé como de la forma en que transcurra el alumbramiento. A veces importa más la posición que el tamaño y abreviará el proceso cambiar de postura. La mejor recomendaciones seguir las órdenes de la matrona.


Si el primer parto es con cesárea el resto también

No tiene por qué. Todo depende del motivo que llevó a intervenir la primera vez. Cuando el primer parto fue por cesárea se intenta que los siguientes sean vaginales, incluso facilitando el nacimiento con fórceps en caso de que se haga largo el periodo expulsivo y así evitar un sobreesfuerzo de la cicatriz uterina. Prácticamente dos de cada tres mujeres tienen partos naturales tras una primera cesárea.


Gracias a la epidural podemos disfrutar más del bebé

Probablemente sí. La ausencia de dolor tras el parto que permite la anestesia hace que estemos más relajadas y por consiguiente podamos disfrutar más de nuestro bebé. Lo que no significa que no podamos vivir el primer momento con del recién nacido si no se ha empleado anestesia. Pero se hace de manera diferente.


Un parto largo es signo de que algo va mal

No es cierto. Un parto largo no tiene por qué ser patológico. Cada mujer requiere un tiempo para dar a luz. En este proceso intervienen muchos factores. En teoría la dilatación del cuello del útero avanza al ritmo de un centímetro por hora. Pero en la práctica el trabajo del parto varía de 1 hora ¡hasta 20! Lo que importa es la progresión regular. El continuo control fetal permitirá a los sanitarios intervenir en caso necesario.


La epidural reduce el dolor del parto pero es la responsable de los dolores de espalda crónicos

Este es uno de los grandes mitos sobre la anestesia epidural y totalmente falso. Los estudios realizados han demostrado que es el propio embarazo el culpable de esta dolencia. Las mujeres que padecen dolor de espalda durante la gestación son propensas a sufrirlo después del parto. Aunque puedes tener un punto doloroso y una pequeña contusión en la espalda después de la epidural, el elegirla no supone un riesgo de dolor de espalda a largo plazo.




Redacción: Lola García-Amado



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