Las madres que comen una dieta rica en grasas antes y durante el embarazo podrían estar poniendo en riesgo a su bebé, según un estudio realizado por un equipo de investigadores británicos.
Este grupo de científicos, que estudian a ratones, hallaron que la dieta de la madre podría interactuar con los genes que hereda el bebé e influir en el tipo o la severidad de los defectos de nacimiento, como enfermedad cardíaca congénita y paladar hendido.
"Estos son resultados muy importantes porque hemos logrado demostrar por primera vez que las interacciones entre los genes y el medio ambiente pueden afectar el desarrollo del embrión en el vientre", dijo Jamie Bentham, del Centro Wellcome Trust de Genética Humana de la Oxford University, que lideró el estudio.
"Es alentador porque sugiere que los defectos cardíacos congénitos podrían prevenirse mediante medidas como alterar la dieta materna", agregó. Esa enfermedad es la forma más común de defecto al nacer, y estudios previos demostraron que los niños de madres con diabetes o sobrepeso tienen un mayor riesgo de sufrirla.
También se sabe que ciertos cambios genéticos, como una deficiencia en el Cited2, pueden provocar la aparición de la enfermedad cardíaca congénita. Pero, hasta ahora, los científicos no sabían si otros factores externos, como la dieta de la madre, podían interactuar con las variaciones para afectar al bebé.