Si el quedarse embarazada conlleva una gran responsabilidad por el hecho de tener un niño y cuidarlo, imagínate cuando el médico te anuncia que no estás esperando un bebé, sino gemelos, trillizos o cuatrillizos. La locura y los problemas se multiplican por 2, 3 ó 4. Aún así, merece la pena, porque la alegría y la felicidad también se multiplican. Así nos lo demuestran Esther y Federico, y Alfredo y Marita
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