Definición:
Disminución en el volumen de sangre, secundario a hemorragias, deshidratación, o desplazamiento hacia un tercer espacio.
Tratamiento:
Detener la causa por la que se pierde sangre y, si fuera necesario, realizar una transfusión.
Síntomas:
Fatiga, cansancio, mareo, pérdida de consciencia si se ha perdido mucha sangre, taquicardia, pulso débil y rápido.