Es la interrupción súbita de suministro de sangre a cualquier parte del cerebro. Si se interrumpe el flujo de sangre en una arteria que irriga el cerebro durante más de unos pocos segundos, el cerebro no puede recibir sangre y oxígeno. Las células cerebrales pueden morir, lo que produce daño permanente.
Síntomas:
Dependen de la parte del cerebro dañada:
Debilidad o parálisis de un brazo, una pierna, un lado de la cara o cualquier parte del cuerpo.
Entumecimiento, hormigueo o disminución de la sensibilidad.
Cambios en la visión.
Lenguaje mal articulado, incapacidad para hablar o entender el lenguaje, dificultades para escribir o leer.
Dificultad para deglutir o babeo.
Pérdida de la memoria.
Vértigo.
Pérdida del equilibrio o la coordinación.
Cambios en el estado anímico (depresión, apatía).
Somnolencia, letargo o pérdida del conocimiento.
Tratamiento:
Es una emergencia médica que requiere un tratamiento inmediato, que varía según la gravedad de los síntomas y la causa del accidente cerebrovascular. En ocasiones se utiliza un medicamento trombolítico que disuelve los coágulos sanguíneos y puede restablecer el flujo sanguíneo al área afectada. En otras circunstancias, se utilizan anticoagulantes. A menudo se requiere la cirugía para remover la sangre estancada en el cerebro y reparar los vasos sanguíneos dañados.
* El diccionario de términos médicos tiene carácter meramente informativo y no tiene como fin reemplazar la consulta médica o la prescripción. En caso que tengas cualquier duda relacionada con tu salud, la del feto o la de tu bebé debes dirigirte a tu médico.
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