Hace mucho tiempo, en una granja rodeada de animales, vivia la joven Elisa. Una mañana de verano despertó antes de lo acostumbrado...¡Felicidades Elisa!, le dijo su madre. Espero que hoy las vacas den mucha leche, por que luego iras a venderla al pueblo y todo el dinero que te den por ella será para ti. Ese será mi regalo de cumpleaños.
¡Aquello si que era una sorpresa! con razón pensaba Elisa que algo bueno iba a pasarle... Ella que nunca había tenido dinero, iba a ser la dueña de todo lo que le dieran por la leche. Y por si fuera poco las vacas se habían puesto de acuerdo para dar mucha leche esa mañana.
Cuando tuvo el cántaro gran de lleno hasta arriba de rica leche, la lechera se puso en camino.
Había empezado a calcular lo que le darían pr la leche cuando oyó un carro del que tiraa un borriquito. En él iba Lucia hacia el pueblo para vender sus verduras.
¿Quiers venir conmigo en el carro?, le preguntó... a lo que Elisa le contestó que no , ya que con los baches del camino se podía arramar la leche, y le contó que además el dinero de la recaudación sería para ella.
Qué suerte le dijo Lucia...seguro que ya sabs en lo que te lo vas a gastar.
Cuando se fue Lucia, Elisa se puso a pensar en las cosas que podría comprarse con ese dinero..
Ya sé lo que me voy a comprar, una cesta llena de huevos...speraré a que salgan los pollitos, los cuidaré y alimentaré muy bien, y cuando crezcan se convertirán en preciosos gallos y gallinas.
Elisa se imaginaba ya las gallinas crecidas y hermosas y siguió pensando que haía después.
Entonces iré a venderlos al mercado, y con el dinero que gane compraré un cerdito, le daré bien de comer y todo el mundo querrá comprarme el cerdo, así que cuando lo venda, con el dinero que saque, me compraré una ternera que dé mucha leche cuando se convierta en vaca...¡Qué maravilla! será como si todos los dias fuera mi cumpleaños y tuviera dinero para gastar.
Ya se imaginaba Elisa vendiendo su leche en el mercado y comprándose vestidos, zapatos y mil cosas... estaba tan contenta con sus fantasias que tropezó, sin darse cuenta, con una rama que había en el suelo...y el cantaro se rompió en mil pedazos...derramándose así todo la leche.
¡Adios a mis pollitos, a mis gallinas y gallos, adios al cerdito y a mi hermosa ternera.... adios a mis sueños de tener unagranja, no solo he perdido la leche sino que el cántaro también se ha roto ¿qué le contaré ami madre? todo esto me está bien empleado, se repetia a si misma, por ser tan fantasiosa.
Y asi es como acaba el cuento de la lechera. Sin embargo cuando regresó a la granja le contó a su madre lo que le había ocurrido, y su madre que era muy comprensiva le dijo: no te preocupes, hija, cuando yo tenía tu edad er igual de fantasiosa, pero gracias a hacer negocios como los que tú has imaginado tenemos hoy esta preciosa granja. La imaginación es buena si va acompañada de un poco de atención en lo que se está haciendo.
Elisa aprendió mucho ese día y a partir de entonces tuvo cuidado cuando su madre la mandaba ir al mercado.