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Bruno no quiere ir al colegio

Bruno no quiere ir al colegio

Enviado por: sonipeka
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Sin duda este verano había sido el mejor para Bruno. Tan bien se lo había pasado que solo pensar en tener que volver al colegio le ponía tremendamente triste.

No es que no le gustara el colegio pero a sus ocho años ya había aprendido a leer, a sumar, restar, a multiplicar, conocía los nombres de los ríos más importantes y sabía distinguir una docena de arboles y animales diferentes. Para él era suficiente. ¿Qué más le podrían enseñar?

Su madre se había empeñado en que la acompañara a comprar los libros, los cuadernos, las pinturas y la mochila para el colegio. Decía que con ocho años ya podía elegir lo que más le gustara. Pero estaba tan desganado que le daba igual. Un cuaderno no dejaba de ser un cuaderno por mucho que en la portada llevara un dibujo de Ben 10 y las mochilas aunque reconocía que eran chulas solo servían para llevar los libros que tanto le disgustaban.

Ir al colegio era un rollo. Estudiar era un rollo. Sus profesores eran aburridos y no tenía demasiados amigos.

Los últimos días del verano llegaban a su fin y Bruno aprovechaba para jugar con sus amigos, montar en bicicleta e ir a la piscina.

Y sin apenas darse cuenta el último día de vacaciones tocaba a su fin.

Esa tarde había ayudado a su madre en los últimos preparativos. Forrar los libros, preparar la mochila, colocar el uniforme.

Después de bañarse y cenar, dio las buenas noches a sus padres y  arrastrando los pies subió las escaleras para ir a su habitación.

Estaba nervioso y no conciliaba el sueño. Y entonces escuchó una voz que salía de su mochila.

Se levantó sobresaltado y de su mochila salió un diminuto ser que le pidió que se acercara.

Se presentó como el Duende del Pasado y le pidió que le diera la mano.

 ¡Pum! De repente se encontraban en casa de sus abuelos. En la mesa de la cocina había un niño aproximadamente de su edad rodeado de libros. Su cara era muy feliz. ¿Sabes quién es Bruno? -No. Es tu papá. Cuando tenía tu edad le encantaba el colegio. Le gustaba tanto estudiar que era el que mejores notas sacaba de su clase.

¡Pum! Papá sostenía un diploma en la mano y estaba vestido con una túnica negra y llevaba un gorro muy raro. Tu papá se aplicó tanto en sus estudios que consiguió terminar con las mejores notas de su promoción, le dijo el duende del pasado.

¡Pum! Ahora Bruno estaba en su cama de nuevo. ¿Acaso había sido un sueño? Se tumbó de nuevo y se durmió.

¿Le estaban tirando de las orejas? De detrás de su cabeza salió un personajillo con alas que se posó en su barriga. Bruno tenía los ojos como platos. ¿Y tú quien eres? -le preguntó.  Soy el Hada del Presente.

Cógeme de la mano Bruno, vamos a dar un paseo. Se hizo de día.  Agarrado fuertemente  a la mano del Hada volaban debajo de las nubes. Veía como decenas de niños se dirigían al colegio. Bruno pensó que le llevaría allí, pero no, se equivocaba, le llevaba al trabajo de su papá. ¡Papá! No puede oírte Bruno. Somos invisibles. Su papá era cirujano y cada día salvaba la vida a muchas personas. Bruno vio salir a su padre del quirófano y hablar unas personas que le abrazaron mientras lloraban. La cara de papá era muy feliz. ¿Sabes por qué tu papá es tan feliz Bruno? Acaba de decirle a la familia del niño que estaba operando que se va a poner bien y que dentro de pocos días podrá volver a casa. De pronto Bruno se sintió muy orgulloso de su papá.

Cógeme la mano de nuevo Bruno. Debemos volver a casa. Era otra vez de noche. Por segunda vez esa noche se volvió a quedar dormido.

Bruno despierta. Soy el Fantasma del Futuro y quiero que des un paseo conmigo.  La palabra fantasma le asustó pero llevaba una noche con tantos sobresaltos que fue hasta el fantasma con valentía. Metete debajo de mi sábana Bruno. Aparecieron en una casa desconocida para él. En torno a una mesa había un anciano. Le resultaba familiar. El anciano tenía una cara muy triste.  Su mujer le sirvió un plato de sopa caliente y se sentó a su lado. Bruno, ¿por qué estás tan triste cariño? -Estaba recordando mi niñez querida. ¿Sabes que nunca me gustó el colegio? Siempre que podía me escapaba y me iba a jugar al balón a un parque cercano. Cuando iba a clase nunca atendía ni hacia los deberes. Mis padres siempre me repetían que si no estudiaba y seguía faltando a clase de mayor tendría grandes disgustos. Ellos siempre estuvieron muy preocupados de mi educación y yo les defraudé.  He pasado toda la vida trabajando en algo que no me gustaba y todo porque cuando era un niño no hice caso a los consejos de mis padres.

 Y ahora me arrepiento.

Me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento…  Bruno hijo, ¿pero qué estás diciendo? Despierta y prepárate para desayunar, dentro de media hora salimos para el colegio.

Ante la mirada incrédula de su madre, saltó de la cama, se puso el uniforme y se colgó la mochila y bajando los escalones de tres en tres abrió la puerta principal y salió corriendo al coche. ¿Qué mosca le habrá picado a este niño? -Pensó su madre.

Durante el trayecto Bruno le dijo a su madre que a partir de ese mismo día iba a ser el mejor estudiante del mundo. Iba a atender en clase. Todos los días llevaría los deberes terminados. Y sus notas serian las mejores. ¿Y sabes por qué mamá? -Porque quiero ser como papá. Quiero que os sentáis orgullosos de mí. Y sobre todo quiero ser feliz.

 

 

 

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