El Oso Montañero vivía en la montaña, pasaba todo el invierno durmiendo o medio dormido. Se levantaba para comer, pero tan torpe era que se daba con los árboles, tropezaba con los erizos y resbalaba con las hojas caídas del suelo. Es mejor no salir de mi cueva o puedo lastimarme, pensaba el Oso Montañero. Así que pidió ayuda Pillo el grillo para que cantara sin parar y le mantuviera despierto al menos durante el día. Así que Pillo se subió a su hombro y movía sus patas que sonaban como si tuviera un violín. Así el Oso Montañero consiguió mantenerse despierto todo el invierno quedando en deuda de amistad con Pillo el grillo.