Érase una vez una vez una monita llamada Lola. Lola era muy juguetona y soñadora. Pero tenía un problema. No se gustaba a sí misma. Ella era muy pequeñita y un poco torpe. Admiraba mucho al león Rodrigo el rey de la selva porque era muy grande, tan fuerte, todo el mundo le respetaba, y tenía una melena tan bonita. Deseaba con todas sus fuerzas llegar a ser como él. Un día saltando de liana en liana vio a Rodrigo atrapado, una piedra le había tapado el paso. Enseguida volvió a pedir ayuda. Toda la selva entera se dirigió a ayudarlo. El rey agradeció a Lola su labor. -Eres muy valiente. Sin tu ayuda no habría podido salir de aquí.
Lola se puso muy contenta. Se dio cuenta que a pesar de ser tan pequeña había conseguido algo muy grande. Se sentía importante y orgullosa de sí misma. El rey la nombró reina por un día y organizó una fiesta con todos los animales de la selva. Lola nunca olvidaría ese día. Había cumplido su sueño. Colorín colorado este cuento se ha acabado.