El Pingüino Luisito

El Pingüino Luisito

Enviado por sonipeka
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Vivía Luisito el pingüino cerca del polo norte, y era muy mal estudiante. Su mamá le reprendía, advirtiéndole que todo aquel que de pequeño no estudia, será un ignorante, y por esta causa, cuando llegue a mayor, tendrá grandes disgustos.
Pero Luisito no hacía caso esto. Le molestaba estudiar. Y aunque envidiaba a otros escolares estudiosos e inteligentes, prefería no asistir a clase.
Le gustaba más pasar el tiempo paseando. Y cuando podía, se comía los peces que iba pescando la señora Foca, recogiéndolos Luisito con el pico antes de que llegaran a caer en el cesto que ella tenía preparado al efecto.
También, se ponía muy contento cuando conseguía hurtar algún sabroso pastel, o los helados de fresa que vendía la Morsa.
Todo le agradaba, menos asistir a la escuela de don Pingüino el sabio, quien estaba buscándole por todas partes.
Aquel día, Luisito se había comido los peces de la señora Foca, y un hermoso pastel que la Morsa había colocado en el mostrador de su tienda. Estaba muy alegre Luisito porque la enfadada Morsa no le había podido dar alcance.
Como tenía el estómago repleto, decidió pasar el tiempo paseando hasta que llegara la hora de ir a casa.
Pero, entonces, apareció detrás de Luisito un maligno personaje: el oso Horroroso.
Era el oso de peores intenciones entre todos los que habitaban esa región…
Y al ver a Luisito, le pareció que éste resultaría un excelente bocado.
-¡Ven aquí enano! – Le dijo.
Veo que te gusta más estar aquí que en el colegio. Bien, bien. Tampoco a mí me gustaba ir a la escuela.
Por ese motivo no he aprendido cosas buenas. Al contrario, se me ocurren tan solo cosas malas.
Te voy a dejar bien atadito para que no puedas escaparte. Y seguidamente, voy a encender un buen fuego para que no tengas frío. Y de paso, para que te vayas guisando poco a poco. Me gusta la carne de pingüino.
Entretenido en los preparativos, no advirtió que el profesor don Pingüino el sabio, en busca de Luisito, había llegado hasta allí y se disponía a salvar a su desdichado alumno.
Sin que Horroroso se diera cuenta y con un serrucho, cortó el hielo bajo los pies del malvado oso.
Con gran estrepito el oso Horroroso se hundió en las gélidas aguas.
¡Socorro! –Gritaba Luisito
El profesor don Pingüino el sabio había salvado a Luisito de ser devorado.
Espero que esto te sirva de lección –le dijo el profesor.
Desde entonces no ha habido un solo día en el que Luisito no haya asistido a clase…

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