Tener hijos no significa el fin de tus viajes. Cierto es que ahora las excursiones deberán adaptarse a las demandas de tu nueva prole pero con un mínimo de organización podrás aprovechar los fines de semana para escaparte en familia, la oportunidad perfecta para compartir momentos inolvidables con los tuyos mientras tu pequeño descubre “otros mundos”. Eso sí, recuerda que cuando de niños se trata lo menos aconsejable es dejar las cosas en manos de la improvisación. Echa un vistazo a nuestra propuesta de este mes: Una vuelta por la capital del paraíso, Oviedo.
O eso es lo que reza el lema promocional de la ciudad que Leopoldo Alas Clarín denominó Vetusta. Y no le falta razón. Llegar en coche a esta ciudad de la cornisa cantábrica, permite disfrutar del paradisíaco paisaje que la circunda. Enclavada en un permanente verde valle, el municipio de Oviedo, alegre y cosmopolita, acoge la capitalidad de la región asturiana
Un poco de historia
Sus orígenes se sitúan en el año 761, cuando dos monjes fundaron un establecimiento agrícola monástico, en el que no tardó en iniciarse una actividad industrial, comercial y financiera.
¿Qué ver?
Si hay algo que defina al Oviedo actual es su carácter peatonal. La ciudad ha recuperado sus calles para los caminantes y visitantes, una transformación que la ha convertido en una ciudad ideal para el paseo. Cómoda, por la prohibición de vehículos por su núcleo urbano; limpia, por la consecuente disminución de ruidos y contaminación; y atractiva, porque este proceso de peatonalización ha permitido ampliar las aceras y dar lucimiento al mobiliario urbano. El núcleo central de la vida ovetense es la plaza de la Escandalera, donde convergen las calles principales de la ciudad y donde se sitúa el límite del Oviedo antiguo. Aquí se encuentran el Teatro Campoamor (sede de los Premios Príncipe de Asturias) y el hermosísimo Parque de San Francisco. El casco histórico de Oviedo traslada a quien lo visita automáticamente al s. XIX. La ausencia de coches aviva más si cabe esa sensación. No dejes de ver sus plazas, donde se ubican la mayor parte de sus edificios más representativos. La de la catedral presidida por la torre de su basílica, el Fontán, plaza emblemática del Oviedo Antiguo, la plaza de Riego o la de la Constitución, donde se emplaza el Ayuntamiento y auténticas joyas arquitectónicas. Comprobaréis que Oviedo es además una ciudad salpicada de hermosas fuentes y esculturas (La Maternidad de Botero, Hombre sobre Delfín de Dalí, Culis Monumentabilis de Úrculo, La Menina, Woody Allen, La Regenta, etc.)
Si tenéis tiempo y el cansancio de los niños aún no os ha frenado, acercaros a ver la arquitectura del arte prerrománico, cuyas edificaciones más significativas (S. Julián de los Prados, Sta. María del Naranjo, S. Miguel de Lillo, Sta. María de Bendones) fueron declaradas por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.
¿Qué hacer?
Visitar Oviedo y no caminar con los peques por el Parque de San Francisco es imperdonable. Compuesto de numerosos árboles centenarios, es el verdadero corazón verde de la ciudad y escenario durante generaciones de los juegos de los niños ovetenses. Después, el olor de los puestos de churros y helados colindantes abrirá el apetito a más de uno.
¿Y por qué no despedir el invierno pasando una tarde sobre hielo? En el parking del centro comercial Los Prados (Av. Fernández Ladreda s/n) está instalada, hasta el día 3 de mayo, una enorme pista de hielo. Su precio (6,50€ sábados y festivos) incluye el alquiler de los patines, guardazapatos, una bebida y ¡tiempo ilimitado de diversión!
Si preferís pasar la mañana sumergidos en la Prehistoria acudir a ver a la exposición “Neolítico, de nómadas a sedentarios” (La Losa de RENFE. Pza. Ferroviarios). Su entrada es gratuita y podréis visitarla hasta el 4 de abril.
Pero sin duda la opción más apetecible, y no sólo a ojos de los niños, es el Palacio de los niños (Pedro Masaveu, s/n - Parque de Invierno). Además de restaurante cuenta con todo lo necesario para un día de ocio infantil: bebeteca (1 a 3 años), parque animado, rocódromo, rincón de arte, parque de bolas, máquina del tiempo, tren de la mina, lanchas de agua… ¡Y un sinfín de atracciones más para que los niños disfruten como nunca!
¿Dónde comer?
El Fontán y su plaza anexa, Daoiz y Velarde, componen un punto de encuentro de la ciudad y uno de los lugares idóneos para, tras dar una vuelta por el mercadillo, tomarse unas tapas. En la calle Gascona (su nombre popular, el bulevar de la sidra, ya lo dice todo) está repleta de restaurantes y lugares donde degustar la gastronomía autóctona. Si prefieres ir a lo seguro con los niños, el restaurante Gepetto (Campomanes, 8) ofrece una extensa carta de pasta y pizza que hará las delicias de los más pequeños. La crepería Cre-Cottê (Av. Galicia, 20) es igualmente una excelente (y económica) opción. ¡Te sorprenderá la cantidad de sabores que pueden envolverse en una crepe!
De compras
Oviedo cuenta con una gran oferta comercial dedicada a vestir a los niños. Entre otras, te proponemos pasarte por Nacho (Glez Valle, 3), Gretel (Asturias 2), Nayfer (Jovellanos, 1) o Rococó (Asturias, 2).
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